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¿Cuál fue el pecado de Adán, y cuál fue su causa?
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¿Cúal fue el pecado de Adán, y por qué causa?
En el ambiente religioso cristiano se ha hablado mucho del pecado original, por causa del cual la primera pareja humana fue expulsada del jardín de Edén y condenada a sufrir toda clase de calamidades y sufrimientos, junto con toda su descendencia. Muchos han considerado excesivo este castigo comparado con la poca importancia que se le da al motivo, una pequeña desobediencia por parte de los inculpados. Pero, ¿en qué consiste esencialmente este pecado? Muchos han creído que se trata del acto sexual, la unión carnal del hombre y la mujer, pero si pensaran con un poco de lógica entenderían que no puede ser este el motivo de la condenación divina, pues fue el mismo Creador quien les autorizo esta unión al decirles que tenían que murtiplicarse y hacerse muchos, y que llenaran la tierra con su descendencia, y lo que Dios autoriza no puede ser pecado.
Quienes han llegado a tener un mejor entendimiento del mensaje bíblico, han determinado por uniformidad que el pecado original cometido por Adán y Eva consistía esencialmente en la desobediencia, el solo acto de comer del fruto prohibido por Dios, aunque no tengan muy claro el por qué de tan drástica condena. Pero lo que ninguno parece haber tenido en cuenta ha sido la causa de esta desobediencia y las consecuencias tan trágicas que ha tenido para la entera humanidad, lo que parece injusto por parte de Dios, que todos paguen, paguemos, por las culpas de nuestros primeros padres, de las que no somos responsables; ¿es Dios injusto? Quizás, si buscásemos la causa de esta desobediencia entenderíamos mejor el por qué de todo lo demás, porque todo acto tiene que tener una causa, de la cual el pecado es solo un efecto, una consecuencia lógica de esta causa y, si queremos eliminar o acabar con estos efectos, tenemos primero que actuar sobre la causa que los origina, pues mientras la causa siga existiendo continuarán produciéndose nuevos efectos, o pecados.
¿Cúal ha podido ser la causa de la desobediendia de la primera pareja? Si meditamos un poco no es difícil encontrarla, Es la ingratitud, la falta de aprecio de nuestros primeros padres por los dones recibido de parte de su Hacedor. Ellos habían recibido la vida en primer lugar, y todo cuanto podían necesitar y desear en aquellos tiempos para considerarse felices y seguros de todo mal, pues todo era muy bueno, como lo afirma la palabra divina, y ellos sabían con toda seguridad que todo provenía de Dios. Cuando alguien recibe un bien, un regalo de gran valor, o algo que necesita con urgencia, se siente muy agradecido a quien se lo hace, y desea mostrarle su gratitud de alguna manera, es un sentimiento natural y lógico, y quien no es agradecido, no merece el regalo que se le ha dado. La ingratitud es una injusticia, pues es pagar un bien con un mal, ya que el que concede un ragalo, lo hace para beneficiar al que se lo hace, porque lo ama, y espera naturalmente que por lo menos se lo agradezcan. Dios concedió a los primeros humanos, además de la propia vida y todas las maravillosas facultades que le acompañan, también un entorno agradable y hermoso, con todo lo necesarios para vivir en él sin temor alguno, y por lo tanto, tenía perfecto derecho a esperar de ellos gratitud y aprecio por todo lo concedido, lo cual podrían demostrarlo cuidando y conservando en las mejores condiciones los bienes recibido, y obedeciendo gozosamente las instrucciones que recibían para su mejor uso y conservación. Todo ser racional, conciente de su propia vida, y con voluntad propia para tomar decisiones, puede adoptar dos posturas, o modo de ver y apreciar las cosas que le rodean y tienen a su disposición: mostrar aprecio por lo que valen para él tales cosas, y mostrar gratitud a quien se las ha concedido tan generosamente, o bien creerse que se lo merece todo sin haber puesto él nada de su parte para adquirirlas, y pensar que no debe nada a nadie y que tiene derecho a todo lo que ve por el solo hecho de desearlo. Es decir, puede cultivar gratitud como es debido, o puede cultivar egoísmo, o falta de amor y respeto por todos los demás, centrando toda su atención en sí mismo, su ego, y despreciando lo que hagan o sientan los otros. El que no es agradecido se muestra indigno de los bienes que recibe, y Dios tiene perfecto derecho a retirarle estos bienes, pues él es justo en primer lugar, y la justicia consiste en dar a cada uno lo que se merece o hace por merecerla, y quien no se ha merecido una cosa, no deben dársela, pues ni las apreciará ni hará buen uso de ellas, como no lo hicieron los humanos que rehazaron la guía y las instrucciones de su Creador.
Pero ¿qué hay respecto a los que vivimos en la actualidad y los que han vivido durante todo el tiempo transcurrido? ¿seguimos pagando injustamente las consecuencias de la ingratitud de nuestros primeros padres? ¿es Dios injusto haciéndonos pagar culpas agenas de las que no somos responsables? De ninguna manera, porque Dios nos ha dejado la puerta habierta para que quienes quieran puedan volver a buscar su guía y sus instrucciones sabias, para que dejemos de cometer más errores que son los que nos conducen al pecado y la muerte, porque el ser humano sin la guía de Dios va a ciegas por la vida, y todo el que camina a ciegas tiene que tropezar, esto es, cometer errores, que si busca y siguen la guía divina dejarán de cometerlos. Además, el hombre sigue teniendo el mismo libre albedrío que tenía siendo perfecto, y puede escoger igualmente si quiere seguir las normas de Dios, o prefiere establecer las suyas propias, que nunca serán las mejores porque son inspiradas por su ciego egoísmo. Por lo tanto, seguimos cometiendo el mismo error de nuestros padres originales, y por la misma causa, ingratitud y falta de aprecio por todo lo bueno que nuestro Dios nos ha dado, y es por nuestros propios pecados por lo que seguimos pagando tan alto precio, no por los de nadie, que ya pagan cada uno por los suyos.
En el ambiente religioso cristiano se ha hablado mucho del pecado original, por causa del cual la primera pareja humana fue expulsada del jardín de Edén y condenada a sufrir toda clase de calamidades y sufrimientos, junto con toda su descendencia. Muchos han considerado excesivo este castigo comparado con la poca importancia que se le da al motivo, una pequeña desobediencia por parte de los inculpados. Pero, ¿en qué consiste esencialmente este pecado? Muchos han creído que se trata del acto sexual, la unión carnal del hombre y la mujer, pero si pensaran con un poco de lógica entenderían que no puede ser este el motivo de la condenación divina, pues fue el mismo Creador quien les autorizo esta unión al decirles que tenían que murtiplicarse y hacerse muchos, y que llenaran la tierra con su descendencia, y lo que Dios autoriza no puede ser pecado.
Quienes han llegado a tener un mejor entendimiento del mensaje bíblico, han determinado por uniformidad que el pecado original cometido por Adán y Eva consistía esencialmente en la desobediencia, el solo acto de comer del fruto prohibido por Dios, aunque no tengan muy claro el por qué de tan drástica condena. Pero lo que ninguno parece haber tenido en cuenta ha sido la causa de esta desobediencia y las consecuencias tan trágicas que ha tenido para la entera humanidad, lo que parece injusto por parte de Dios, que todos paguen, paguemos, por las culpas de nuestros primeros padres, de las que no somos responsables; ¿es Dios injusto? Quizás, si buscásemos la causa de esta desobediencia entenderíamos mejor el por qué de todo lo demás, porque todo acto tiene que tener una causa, de la cual el pecado es solo un efecto, una consecuencia lógica de esta causa y, si queremos eliminar o acabar con estos efectos, tenemos primero que actuar sobre la causa que los origina, pues mientras la causa siga existiendo continuarán produciéndose nuevos efectos, o pecados.
¿Cúal ha podido ser la causa de la desobediendia de la primera pareja? Si meditamos un poco no es difícil encontrarla, Es la ingratitud, la falta de aprecio de nuestros primeros padres por los dones recibido de parte de su Hacedor. Ellos habían recibido la vida en primer lugar, y todo cuanto podían necesitar y desear en aquellos tiempos para considerarse felices y seguros de todo mal, pues todo era muy bueno, como lo afirma la palabra divina, y ellos sabían con toda seguridad que todo provenía de Dios. Cuando alguien recibe un bien, un regalo de gran valor, o algo que necesita con urgencia, se siente muy agradecido a quien se lo hace, y desea mostrarle su gratitud de alguna manera, es un sentimiento natural y lógico, y quien no es agradecido, no merece el regalo que se le ha dado. La ingratitud es una injusticia, pues es pagar un bien con un mal, ya que el que concede un ragalo, lo hace para beneficiar al que se lo hace, porque lo ama, y espera naturalmente que por lo menos se lo agradezcan. Dios concedió a los primeros humanos, además de la propia vida y todas las maravillosas facultades que le acompañan, también un entorno agradable y hermoso, con todo lo necesarios para vivir en él sin temor alguno, y por lo tanto, tenía perfecto derecho a esperar de ellos gratitud y aprecio por todo lo concedido, lo cual podrían demostrarlo cuidando y conservando en las mejores condiciones los bienes recibido, y obedeciendo gozosamente las instrucciones que recibían para su mejor uso y conservación. Todo ser racional, conciente de su propia vida, y con voluntad propia para tomar decisiones, puede adoptar dos posturas, o modo de ver y apreciar las cosas que le rodean y tienen a su disposición: mostrar aprecio por lo que valen para él tales cosas, y mostrar gratitud a quien se las ha concedido tan generosamente, o bien creerse que se lo merece todo sin haber puesto él nada de su parte para adquirirlas, y pensar que no debe nada a nadie y que tiene derecho a todo lo que ve por el solo hecho de desearlo. Es decir, puede cultivar gratitud como es debido, o puede cultivar egoísmo, o falta de amor y respeto por todos los demás, centrando toda su atención en sí mismo, su ego, y despreciando lo que hagan o sientan los otros. El que no es agradecido se muestra indigno de los bienes que recibe, y Dios tiene perfecto derecho a retirarle estos bienes, pues él es justo en primer lugar, y la justicia consiste en dar a cada uno lo que se merece o hace por merecerla, y quien no se ha merecido una cosa, no deben dársela, pues ni las apreciará ni hará buen uso de ellas, como no lo hicieron los humanos que rehazaron la guía y las instrucciones de su Creador.
Pero ¿qué hay respecto a los que vivimos en la actualidad y los que han vivido durante todo el tiempo transcurrido? ¿seguimos pagando injustamente las consecuencias de la ingratitud de nuestros primeros padres? ¿es Dios injusto haciéndonos pagar culpas agenas de las que no somos responsables? De ninguna manera, porque Dios nos ha dejado la puerta habierta para que quienes quieran puedan volver a buscar su guía y sus instrucciones sabias, para que dejemos de cometer más errores que son los que nos conducen al pecado y la muerte, porque el ser humano sin la guía de Dios va a ciegas por la vida, y todo el que camina a ciegas tiene que tropezar, esto es, cometer errores, que si busca y siguen la guía divina dejarán de cometerlos. Además, el hombre sigue teniendo el mismo libre albedrío que tenía siendo perfecto, y puede escoger igualmente si quiere seguir las normas de Dios, o prefiere establecer las suyas propias, que nunca serán las mejores porque son inspiradas por su ciego egoísmo. Por lo tanto, seguimos cometiendo el mismo error de nuestros padres originales, y por la misma causa, ingratitud y falta de aprecio por todo lo bueno que nuestro Dios nos ha dado, y es por nuestros propios pecados por lo que seguimos pagando tan alto precio, no por los de nadie, que ya pagan cada uno por los suyos.
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He visto alguna incongruencia muy comun y cito:
"El que no es agradecido se muestra indigno de los bienes que recibe, y Dios tiene perfecto derecho a retirarle estos bienes, pues él es justo en primer lugar, y la justicia consiste en dar a cada uno lo que se merece o hace por merecerla, y quien no se ha merecido una cosa, no deben dársela, pues ni las apreciará ni hará buen uso de ellas, como no lo hicieron los humanos que rehazaron la guía y las instrucciones de su Creador."
Ahora te voy a hacer una pregunta a ver si me la puedes responder.
Hay una cosa que se dice verdad universal. Es decir, algo que es común en todo el mundo. Y es que todo el mundo sabe diferenciar lo que esta bien de lo que está mal. Cuando alguien hace algo malo, sabe que está haciendo algo mal y al contrario.
Yo se que esta mal matar a a otro y si que esta bien ayudar a una persona que lo necesita, se que robar está mal y ser caritativo está bien...
Eso lo se yo porque es una verdad universal. Porque es algo tan simple como tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Y para saber esto no me hace falta ningún dios que me lo diga ni ningún libro sagrado que me lo recuerde.
Y ahí va mi pregunta.
Quien se merece más entrar en el paraíso en caso de que realmente exista?
Una persona que hace lo correcto porque sabe que es lo correcto? o una persona que lo hace por miedo a ir al infierno y/o desea entrar en el paraíso?
Una persona que no hace daño a los demás porque sabe que esta mal? o una persona que si lo hace pero después se confiesa ante dios para que éste le perdone?
Una persona buena que no cree en dios? o una persona egoísta, corrupta, despreciable que acude cada domingo a la iglesia para que le perdonen los pecados?
"El que no es agradecido se muestra indigno de los bienes que recibe, y Dios tiene perfecto derecho a retirarle estos bienes, pues él es justo en primer lugar, y la justicia consiste en dar a cada uno lo que se merece o hace por merecerla, y quien no se ha merecido una cosa, no deben dársela, pues ni las apreciará ni hará buen uso de ellas, como no lo hicieron los humanos que rehazaron la guía y las instrucciones de su Creador."
Ahora te voy a hacer una pregunta a ver si me la puedes responder.
Hay una cosa que se dice verdad universal. Es decir, algo que es común en todo el mundo. Y es que todo el mundo sabe diferenciar lo que esta bien de lo que está mal. Cuando alguien hace algo malo, sabe que está haciendo algo mal y al contrario.
Yo se que esta mal matar a a otro y si que esta bien ayudar a una persona que lo necesita, se que robar está mal y ser caritativo está bien...
Eso lo se yo porque es una verdad universal. Porque es algo tan simple como tratar a los demás como te gustaría que te trataran a ti. Y para saber esto no me hace falta ningún dios que me lo diga ni ningún libro sagrado que me lo recuerde.
Y ahí va mi pregunta.
Quien se merece más entrar en el paraíso en caso de que realmente exista?
Una persona que hace lo correcto porque sabe que es lo correcto? o una persona que lo hace por miedo a ir al infierno y/o desea entrar en el paraíso?
Una persona que no hace daño a los demás porque sabe que esta mal? o una persona que si lo hace pero después se confiesa ante dios para que éste le perdone?
Una persona buena que no cree en dios? o una persona egoísta, corrupta, despreciable que acude cada domingo a la iglesia para que le perdonen los pecados?
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¿Cúal ha podido ser la causa de la desobediendia de la primera pareja según el relato bíblico?
Supongo que la ignorancia. Se supone que antes de que comieran la fruta no tenían la ciencia (conocimiento) del bien y del mal. No sabían que desobedecer era algo malo. Eran totalmetne inocentes.
En cuanto a la cuestión del agradecimiento ¿para que lo necesitaría un ser considerado ominpotente? ¿Es que un ser así tiene necesidades? Un ser así no necesitaría que nadie le agradeciese nada. ¿Para qué?
Supongo que la ignorancia. Se supone que antes de que comieran la fruta no tenían la ciencia (conocimiento) del bien y del mal. No sabían que desobedecer era algo malo. Eran totalmetne inocentes.
En cuanto a la cuestión del agradecimiento ¿para que lo necesitaría un ser considerado ominpotente? ¿Es que un ser así tiene necesidades? Un ser así no necesitaría que nadie le agradeciese nada. ¿Para qué?
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¿Cual fue el pecado de Adán?
Hola Carulla: Trataré de dar contestación a tus preguntas, aunque las cosas no son tan simples como tú las presentas. En primer lugar dices que existe una verdad universal que todo el mundo acepta, que todos saben diferenciar lo bueno de lo malo sin necesidad de que ningún dios o libro sagrado se lo tenga que decir. ¿Estás seguro de eso?, ¿de veras lo crees tú así? Es posible que para ti lo sea, pero ¿todo el mundo, o cualquiera que se lo piense? es poco probable ¿Que me dices del terrorista que mata a otros creyendo que esta haciendo una obra justa, o actúa en defensa de la sociedad oprimida? o el ladrón que roba sin necesidad, y se considera un artista o listorro, que consigue vivir bien a costa de los demás? Habría mucho que discutir sobre quien, o quienes, saben distinguir el bien del mal, o la verdad de la mentira. pero desde luego no son muchos, si acaso los hay.
En cuanto a las otras preguntas, ¿de verdad crees que Dios tiene reservado un paraíso para todos aquellos que lo alaban, aunque después hagan lo que quieran, pero después vayan a la iglesia a confesar sus pecados para que les sean perdonados? O que Dios tiene preparado un infierno para quienes no creen en él? Si conocieras mejor Las Escrituras verías que no es así, aunque no creas en ellas ni en Dios, si podrías ver que lo que enseña la Biblia es bueno para todos, todos los que, como tú, saben distinguir lo bueno de lo malo, o lo justo de lo injusto; los que no distinguen nada de nada, todo es malo para ellos, todo lo que digan o hagan los demás que no coincida con sus propias opiniones, menos lo que les gusta a ellos o les parece bien de acuerdo con sus preferencias.
Lo que Dios enseña en la Biblia es, precisamente, lo que conviene a toda persona que ama la justicia y la bondad, Cristo nos enseña a que nos amemos los unos a los otros, a que seamos pacíficos y no deseemos los bienes ajenos, a que nos perdonemos si acaso sin querer nos hacemos daño, a que solucionemos nuestras diferencias, que siempre puede haberlas, de manera amigable, basándonos siempre en lo que es justo para todos, y en la bondad, que no busca perjudicar a otro sino hacernos todo el bien posible. ¿No crees que si actuáramos de esta manera el mundo sería un lugar mucho más agradable y seguro? no haría falta creer en un Dios poderoso, como tú dices, para actúar así, pero para llegar a sentir estos sentimientos dentro de nosotros, en medio de tanta maldad y tantos problemas, quizás sí necesitemos confiar en alguien que esté por encima de toda esta falsedad y pueda ayudarnos a conseguir nuestros deseos de conocer un mundo mejor, más limpio y justo que el que tenemos.
No, no es mejor, o merece estar en ese paraíso anunciado, el que aparenta hacer lo correcto por temor al infierno, que no existe tal, o lo hace esperando una recompensa, que quizás no sea como él la espera, que aquél que hace lo correcto porque así lo desea o lo considera justo, sin esperar nada a cambio. Es mejor el que no hace daño a nadie porque sabe que está mal, que aquél que lo hace, pero que después finge arrepentirse y se confiesa , para después volver a hacer lo mismo; no le servirá de nada antes Dios. Y es mejor la persona que hace el bien, aunque no sea creyente, que aquella que no lo hace por mucha fe en Dios que tenga, tampoco le servirá esta fe. Porque lo que Dios mira y valora de la persona humana son sus sentimientos, sus acciones y sus motivos, si están acordes con la justicia y la bondad divina, que pueden también manifestar los seres humanos.
Hola Carulla: Trataré de dar contestación a tus preguntas, aunque las cosas no son tan simples como tú las presentas. En primer lugar dices que existe una verdad universal que todo el mundo acepta, que todos saben diferenciar lo bueno de lo malo sin necesidad de que ningún dios o libro sagrado se lo tenga que decir. ¿Estás seguro de eso?, ¿de veras lo crees tú así? Es posible que para ti lo sea, pero ¿todo el mundo, o cualquiera que se lo piense? es poco probable ¿Que me dices del terrorista que mata a otros creyendo que esta haciendo una obra justa, o actúa en defensa de la sociedad oprimida? o el ladrón que roba sin necesidad, y se considera un artista o listorro, que consigue vivir bien a costa de los demás? Habría mucho que discutir sobre quien, o quienes, saben distinguir el bien del mal, o la verdad de la mentira. pero desde luego no son muchos, si acaso los hay.
En cuanto a las otras preguntas, ¿de verdad crees que Dios tiene reservado un paraíso para todos aquellos que lo alaban, aunque después hagan lo que quieran, pero después vayan a la iglesia a confesar sus pecados para que les sean perdonados? O que Dios tiene preparado un infierno para quienes no creen en él? Si conocieras mejor Las Escrituras verías que no es así, aunque no creas en ellas ni en Dios, si podrías ver que lo que enseña la Biblia es bueno para todos, todos los que, como tú, saben distinguir lo bueno de lo malo, o lo justo de lo injusto; los que no distinguen nada de nada, todo es malo para ellos, todo lo que digan o hagan los demás que no coincida con sus propias opiniones, menos lo que les gusta a ellos o les parece bien de acuerdo con sus preferencias.
Lo que Dios enseña en la Biblia es, precisamente, lo que conviene a toda persona que ama la justicia y la bondad, Cristo nos enseña a que nos amemos los unos a los otros, a que seamos pacíficos y no deseemos los bienes ajenos, a que nos perdonemos si acaso sin querer nos hacemos daño, a que solucionemos nuestras diferencias, que siempre puede haberlas, de manera amigable, basándonos siempre en lo que es justo para todos, y en la bondad, que no busca perjudicar a otro sino hacernos todo el bien posible. ¿No crees que si actuáramos de esta manera el mundo sería un lugar mucho más agradable y seguro? no haría falta creer en un Dios poderoso, como tú dices, para actúar así, pero para llegar a sentir estos sentimientos dentro de nosotros, en medio de tanta maldad y tantos problemas, quizás sí necesitemos confiar en alguien que esté por encima de toda esta falsedad y pueda ayudarnos a conseguir nuestros deseos de conocer un mundo mejor, más limpio y justo que el que tenemos.
No, no es mejor, o merece estar en ese paraíso anunciado, el que aparenta hacer lo correcto por temor al infierno, que no existe tal, o lo hace esperando una recompensa, que quizás no sea como él la espera, que aquél que hace lo correcto porque así lo desea o lo considera justo, sin esperar nada a cambio. Es mejor el que no hace daño a nadie porque sabe que está mal, que aquél que lo hace, pero que después finge arrepentirse y se confiesa , para después volver a hacer lo mismo; no le servirá de nada antes Dios. Y es mejor la persona que hace el bien, aunque no sea creyente, que aquella que no lo hace por mucha fe en Dios que tenga, tampoco le servirá esta fe. Porque lo que Dios mira y valora de la persona humana son sus sentimientos, sus acciones y sus motivos, si están acordes con la justicia y la bondad divina, que pueden también manifestar los seres humanos.
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Aunque evidentemente desde distintos puntos de vista ya que yo soy ateo, comparto muchas cosas de las que dices.
Pero tengo que reconocer que cuando mas ahondo en el tema, mas dudas me asaltan.
A ver si me puedes explicar esto. Tu dices y cito:
"Es mejor el que no hace daño a nadie porque sabe que está mal, que aquél que lo hace, pero que después finge arrepentirse y se confiesa , para después volver a hacer lo mismo; no le servirá de nada antes Dios."
Entonces que sentido tiene confesarse? El objetivo de la confesión es obtener el perdón de Dios.
En mi caso, si me arrepiento de algo que se que he hecho mal, simplemente intento paliar el daño que he podido causar e intento buscar MI porpio perdón.
De que me serviría que me perdonara Dios si yo mismo no me puedo perdonar?
Sinceramente, creo que esto de la confesión no es más que un invento para limpiar la conciencias de la gente por lo tanto, no es una cosa para hacer las paces con Dios, sino consigo mismo.
Pero tengo que reconocer que cuando mas ahondo en el tema, mas dudas me asaltan.
A ver si me puedes explicar esto. Tu dices y cito:
"Es mejor el que no hace daño a nadie porque sabe que está mal, que aquél que lo hace, pero que después finge arrepentirse y se confiesa , para después volver a hacer lo mismo; no le servirá de nada antes Dios."
Entonces que sentido tiene confesarse? El objetivo de la confesión es obtener el perdón de Dios.
En mi caso, si me arrepiento de algo que se que he hecho mal, simplemente intento paliar el daño que he podido causar e intento buscar MI porpio perdón.
De que me serviría que me perdonara Dios si yo mismo no me puedo perdonar?
Sinceramente, creo que esto de la confesión no es más que un invento para limpiar la conciencias de la gente por lo tanto, no es una cosa para hacer las paces con Dios, sino consigo mismo.
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El que se arrepiente de corazón porque ha hecho algo malo sin darse cuenta o en un arrebato de cólera u otra circunstancia, pero después lo lamenta y desea reparar el mal cometido, Dios lo perdona, y también el que ha recibido el mal, si es cristiano, debe perdonarlo. Pero muchos que se consideran cristiano, hacen cosas malas, que por lo general pueden ser conocidas por otros, y ellos creen que yendo a confesarse a algún sacerdote diciendo que está arrepentido, para que lo absuelva de su pecado y quedar bien ante los demás, esos no tendrán el perdón de Dios, ni siquiera aunque pida el perdón divino. Porque Dios no se deja engañar con palabras, pues conoce el pensamiento más íntimo de los humanos, y si no ve que el arrepentimiento es sincero y con el firme propósito de enmendar el daño cometido y no volver a hacer lo mismo, no hay perdón, sino condenación para el culpable. La confesión es solo una manifestación externa, que si es sincera podrá servirle de algo a quien la hace, pero si no lo es, podrá engañar a los hombres, pero no le será de ningún provecho para con Dios.
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Si ese Dios conoce hasta los pensamientos más íntimos de las personas ¿para qué sirve la confesión? Ya Dios conocería de antemano si hay o no hay arrepentimiento. Con lo cual perdonaría o no esos pecados sin necesdiad de ninguna confesión.
Otra cuestión: si el arrepentimiento es necesario para obtener el perdón ¿porqué deberíamos perdonar a quien nos ofende sin asegurarnos previamente de que están sinceramente arrepentidos? ¿Tendría sentido ese perdón?
Otra cuestión: si el arrepentimiento es necesario para obtener el perdón ¿porqué deberíamos perdonar a quien nos ofende sin asegurarnos previamente de que están sinceramente arrepentidos? ¿Tendría sentido ese perdón?
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