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Jesús en el Islam
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La visión islámica de la figura de Jesús, lo coloca en el justo medio entre dos opiniones extremas. Los judíos niegan que Jesús sea un profeta, y lo consideran un impostor. En el otro extremo, los cristianos dicen que Jesús es el hijo de Dios, y lo adoran como a una divinidad.
El Islam considera a Jesús uno de los cinco Profetas mayores, junto con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos).
Considerar a Jesús como el Mesías, es acorde a la creencia islámica en la unicidad de Dios; la unicidad del origen de la guía, y la función de los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos).
Los Mensajeros de Dios, enseñaron que se debe adorar sólo y únicamente a Dios. Esto le fue ordenado a Adán (La paz sea con él) y se le ordenó trasmitirlo a su descendencia.
Las revelaciones que luego hizo descender Dios con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos) reiteran el llamado a adorar sólo y únicamente a Dios.
De esta manera, el Islam no tiene contradicción alguna con las religiones reveladas, exceptuando lo que versa sobre aquellas cuestiones que la gente cambió de estas religiones.
Las consideraciones sobre la figura de Jesús en las tres grandes religiones (Islam, cristianismo y judaísmo) no son una excepción a la regla citada.
Aunque el Corán no incluye una historia detallada de la vida de Jesús, menciona los aspectos más destacables de su figura, como su nacimiento, sus milagros, su misión y su ascensión a los cielos.
También señala los errores de las creencias cristianas y judías respecto a él. Podemos saber qué fue lo que en verdad Dios le reveló a Jesús, leyendo el Corán.
Nació de una madre virgen
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Maria, Mariam en árabe, era una mujer casta y virgen, y que Jesús nació por voluntad de Dios, de hecho su propio nacimiento es el primer milagro que Dios le concedió, ya que no tiene padre biológico.
Dios nos habla de esto en el Corán:
Y narra [¡Oh, Muhammad!] la historia de María que se menciona en el Libro [el Corán], cuando se apartó de su familia para retirarse a un lugar al este.
Y puso un velo para apartarse de la vista [mientras adoraba a Allah] de los hombres de su pueblo. Entonces le enviamos Nuestro espíritu [el Ángel Gabriel], quien se le presentó con forma humana.
Ella dijo: Me refugio de ti en el Clemente, si es que temes a Allah.
Le dijo: Soy el enviado de tu Señor para agraciarte con un hijo puro.
Ella dijo: ¿Cómo he de tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre, ni soy una indecente?
Así será, le respondió, pues tu Señor dice: Ello es fácil para Mí. Y lo convertiremos en un signo para la humanidad y una misericordia. Es un asunto decidido. (Corán 19:16-21)
Evidentemente el nacimiento milagroso de Jesús no lo hace una divinidad, de hecho, el nacimiento de Adán es un milagro más grande, ya que Jesús no tenía padre, pero Adán no tuvo ni padre ni madre.
Ninguno de los dos es una divinidad, sino que ambos son siervos de Dios, El Único.
Dice Dios en el Corán:
“Por cierto que el ejemplo de Jesús es similar al de Adán, a quien creó de barro y dijo ‘Sé’ y fue.” (Corán 3:59)
Milagros
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Jesús realizó distintos milagros. Los hizo con el permiso de Dios, que es el Único con poder sobre todas las cosas.
Dice Dios:
“Cuando Dios dijo a Jesús: ¡Oh, Jesús, hijo de María! Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo (Gabriel) y hablaste a la gente estando en la cuna, y de adulto te enseñé la sabiduría, la Toráh y el Evangelio. Y cuando hiciste con arcilla la forma de un pájaro, con Mi anuencia, y luego soplaste sobre él y se convirtió en un pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego de nacimiento con Mi anuencia, y curaste al leproso, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia, y te protegí de los hijos de Israel cuando te presentaste ante ellos con evidencias y los incrédulos de entre ellos dijeron: esto no es más que magia evidente.” (Corán 5:110)
Dios envió a los Profetas con milagros que confirmaran su veracidad, ellos no hicieron estos milagros por su propio poder, sino por la voluntad omnipotente de Dios.
Los judíos de la época de Jesús habían logrado grandes avances en la medicina, por eso, Dios le concedió a Jesús milagros relacionados con esta ciencia, ya que era lo conveniente para que los judíos creyeran en la autenticidad del milagro.
El Islam considera a Jesús uno de los cinco Profetas mayores, junto con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos).
Considerar a Jesús como el Mesías, es acorde a la creencia islámica en la unicidad de Dios; la unicidad del origen de la guía, y la función de los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos).
Los Mensajeros de Dios, enseñaron que se debe adorar sólo y únicamente a Dios. Esto le fue ordenado a Adán (La paz sea con él) y se le ordenó trasmitirlo a su descendencia.
Las revelaciones que luego hizo descender Dios con Noé, Abraham, Moisés y Muhámmad (La paz sea con ellos) reiteran el llamado a adorar sólo y únicamente a Dios.
De esta manera, el Islam no tiene contradicción alguna con las religiones reveladas, exceptuando lo que versa sobre aquellas cuestiones que la gente cambió de estas religiones.
Las consideraciones sobre la figura de Jesús en las tres grandes religiones (Islam, cristianismo y judaísmo) no son una excepción a la regla citada.
Aunque el Corán no incluye una historia detallada de la vida de Jesús, menciona los aspectos más destacables de su figura, como su nacimiento, sus milagros, su misión y su ascensión a los cielos.
También señala los errores de las creencias cristianas y judías respecto a él. Podemos saber qué fue lo que en verdad Dios le reveló a Jesús, leyendo el Corán.
Nació de una madre virgen
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Maria, Mariam en árabe, era una mujer casta y virgen, y que Jesús nació por voluntad de Dios, de hecho su propio nacimiento es el primer milagro que Dios le concedió, ya que no tiene padre biológico.
Dios nos habla de esto en el Corán:
Y narra [¡Oh, Muhammad!] la historia de María que se menciona en el Libro [el Corán], cuando se apartó de su familia para retirarse a un lugar al este.
Y puso un velo para apartarse de la vista [mientras adoraba a Allah] de los hombres de su pueblo. Entonces le enviamos Nuestro espíritu [el Ángel Gabriel], quien se le presentó con forma humana.
Ella dijo: Me refugio de ti en el Clemente, si es que temes a Allah.
Le dijo: Soy el enviado de tu Señor para agraciarte con un hijo puro.
Ella dijo: ¿Cómo he de tener un hijo si no me ha tocado ningún hombre, ni soy una indecente?
Así será, le respondió, pues tu Señor dice: Ello es fácil para Mí. Y lo convertiremos en un signo para la humanidad y una misericordia. Es un asunto decidido. (Corán 19:16-21)
Evidentemente el nacimiento milagroso de Jesús no lo hace una divinidad, de hecho, el nacimiento de Adán es un milagro más grande, ya que Jesús no tenía padre, pero Adán no tuvo ni padre ni madre.
Ninguno de los dos es una divinidad, sino que ambos son siervos de Dios, El Único.
Dice Dios en el Corán:
“Por cierto que el ejemplo de Jesús es similar al de Adán, a quien creó de barro y dijo ‘Sé’ y fue.” (Corán 3:59)
Milagros
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que Jesús realizó distintos milagros. Los hizo con el permiso de Dios, que es el Único con poder sobre todas las cosas.
Dice Dios:
“Cuando Dios dijo a Jesús: ¡Oh, Jesús, hijo de María! Recuerda la gracia que os concedí a ti y a tu madre, cuando te di fuerzas mediante el Espíritu Santo (Gabriel) y hablaste a la gente estando en la cuna, y de adulto te enseñé la sabiduría, la Toráh y el Evangelio. Y cuando hiciste con arcilla la forma de un pájaro, con Mi anuencia, y luego soplaste sobre él y se convirtió en un pájaro con Mi anuencia, y curaste al ciego de nacimiento con Mi anuencia, y curaste al leproso, y resucitaste a los muertos con Mi anuencia, y te protegí de los hijos de Israel cuando te presentaste ante ellos con evidencias y los incrédulos de entre ellos dijeron: esto no es más que magia evidente.” (Corán 5:110)
Dios envió a los Profetas con milagros que confirmaran su veracidad, ellos no hicieron estos milagros por su propio poder, sino por la voluntad omnipotente de Dios.
Los judíos de la época de Jesús habían logrado grandes avances en la medicina, por eso, Dios le concedió a Jesús milagros relacionados con esta ciencia, ya que era lo conveniente para que los judíos creyeran en la autenticidad del milagro.
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Su supuesta “divinidad”
Los musulmanes creemos que Dios es Uno, Único, y que está por encima de las limitaciones humanas, Él está muy por encima de los deseos y las necesidades humanas.
Él no tiene semejantes ni socios en Su Divinidad, es completamente diferente de Su creación, y toda adoración se le debe dirigir únicamente a Él, sin intermediarios.
Esto lo enseñaron todos los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos) incluyendo Jesús.
Jesús nunca proclamó su divinidad ni enseñó que debía ser adorado.
Jesús nunca se proclamo “hijo” de Dios, ni habló de “trinidad”, él enseñó que era un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que adoren Dios, Uno y Único.
La mayoría de los versículos del Corán que hablan de Jesús, señalan este aspecto.
Esto prueba que el hecho de que se lo adore, es resultado de las mentiras que inventaron sobre su personalidad.
Con total claridad Jesús enseñó que no era él sino Dios quien debía ser adorado, Jesús enseñaba con parábolas, que explicaban que él era de naturaleza humana y mortal, y no era hijo de Dios, ni una divinidad.
Dios dice en el Corán, sobre Jesús:
“Son incrédulos los que dicen: Dios es el Mesías, el hijo de Maria. El mismo Mesías dijo: ¡Oh hijos de Israel! Adorad a Dios pues Él es vuestro Señor y el mío, y quien atribuya copartícipes a Dios, Él le vedará el paraíso, y su morada será el infierno. Los inicuos jamás tendrán auxiliadores.” (Corán 5:72)
Dios dice en referencia a la creencia de que Jesús es parte de una trinidad:
“Son incrédulos quienes dicen: Dios es parte de una trinidad. No hay más que Una sola Divinidad, y si no desisten de lo que dicen, un castigo doloroso azotará a quienes (por decir esto) han caído en la incredulidad. ¿Acaso no van a arrepentirse y pedir perdón a Dios? Dios es Absolvedor, Misericordioso.
El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su Madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos (cómo el resto de la humanidad). Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo (a pesar de esto) se desvían.” (Corán 5:73-75)
También dice Dios en el Corán:
“¡Oh, gente de las escrituras! (Judíos y cristianos) no os extralimitéis en vuestra religión, no digáis acerca de Dios sino la verdad, Ciertamente el Mesías, Jesús hijo de María, es el Mensajero de Dios y Su palabra que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él. Creed pues, en Dios y en sus Mensajeros, No digáis que es una trinidad, desistid, pues es lo mejor para vosotros. Por cierto Dios es la única Divinidad, ¡Glorificado sea! Es inadmisible que tenga un hijo.
A Él pertenece cuanto hay en los cielos y la tierra.
Dios es suficiente como protector.” (Corán 4:171)
Dios mismo denuncia las creencias que son contrarias a su verdadera esencia:
“Dicen: El Clemente tuvo un hijo. Por cierto que han dicho algo terrible. Los cielos estuvieron a punto de hundirse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse (por la blasfemia que profirieron).
Porque le atribuyeron un hijo al Clemente. No es propio del Clemente tener un hijo. Todos los que habitan los cielos y la tierra se presentarán sumisos ante el Clemente.” (Corán 19:88-93)
Su misión
Como dijimos antes, el Corán afirma que Jesús fue un Profeta, de naturaleza totalmente humana. Los Profetas (La paz sea con todos ellos) son lo mejor de la creación.
Los Profetas son los elegidos de Dios para trasmitir su Mensaje, y no deben ser adorados. Jesús no es diferente de los demás Profetas al respecto.
A lo largo del Corán, Jesús es presentado como un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que retornaran al Mensaje de Moisés.
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Dios, enviado a vosotros para corroborar la Toráh.” (Corán 61:6)
Jesús es el último de los Profetas judíos, vivió de acuerdo a la ley de Moisés, y ordenó a sus seguidores hacer lo mismo. En Mateo 5:17-18, Jesús dice:
“Yo no he venido a abolir la ley de los Profetas, sino a confirmarla.”
Él y su Mensaje, no eran diferentes a los demás profetas elegidos de Dios, que llamaron a la gente a adorar únicamente a Dios y obedecer sus mandatos.
A pesar de que su misión se evidenció apoyada por numerosos milagros, desde su nacimiento y durante toda su vida, aún así, la mayoría de los judíos lo rechazaron.
Jesús no sólo afirmó el mensaje de los Profetas que lo precedieron, sino que anunció la llegada del último Profeta, Dios dice:
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a el Mensajero que vendrá después de mí llamado Áhmad (éste es uno de los nombres de Muhámmad) Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron ¡esto es magia evidente!” (Corán 61:6)
Esto también aparece en los evangelios, leemos en Juan 14:16-17:
« Yo rogaré al Padre y les dará otro...
Esta respuesta es muy extensa y solo se muestra parte de ella: leer respuesta completa
Los musulmanes creemos que Dios es Uno, Único, y que está por encima de las limitaciones humanas, Él está muy por encima de los deseos y las necesidades humanas.
Él no tiene semejantes ni socios en Su Divinidad, es completamente diferente de Su creación, y toda adoración se le debe dirigir únicamente a Él, sin intermediarios.
Esto lo enseñaron todos los Mensajeros de Dios (La paz sea con ellos) incluyendo Jesús.
Jesús nunca proclamó su divinidad ni enseñó que debía ser adorado.
Jesús nunca se proclamo “hijo” de Dios, ni habló de “trinidad”, él enseñó que era un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que adoren Dios, Uno y Único.
La mayoría de los versículos del Corán que hablan de Jesús, señalan este aspecto.
Esto prueba que el hecho de que se lo adore, es resultado de las mentiras que inventaron sobre su personalidad.
Con total claridad Jesús enseñó que no era él sino Dios quien debía ser adorado, Jesús enseñaba con parábolas, que explicaban que él era de naturaleza humana y mortal, y no era hijo de Dios, ni una divinidad.
Dios dice en el Corán, sobre Jesús:
“Son incrédulos los que dicen: Dios es el Mesías, el hijo de Maria. El mismo Mesías dijo: ¡Oh hijos de Israel! Adorad a Dios pues Él es vuestro Señor y el mío, y quien atribuya copartícipes a Dios, Él le vedará el paraíso, y su morada será el infierno. Los inicuos jamás tendrán auxiliadores.” (Corán 5:72)
Dios dice en referencia a la creencia de que Jesús es parte de una trinidad:
“Son incrédulos quienes dicen: Dios es parte de una trinidad. No hay más que Una sola Divinidad, y si no desisten de lo que dicen, un castigo doloroso azotará a quienes (por decir esto) han caído en la incredulidad. ¿Acaso no van a arrepentirse y pedir perdón a Dios? Dios es Absolvedor, Misericordioso.
El Mesías hijo de María es sólo un Mensajero, igual que los otros Mensajeros que le precedieron, y su Madre fue una fiel y veraz creyente. Ambos comían alimentos (cómo el resto de la humanidad). Observa cómo les explicamos las evidencias y observa cómo (a pesar de esto) se desvían.” (Corán 5:73-75)
También dice Dios en el Corán:
“¡Oh, gente de las escrituras! (Judíos y cristianos) no os extralimitéis en vuestra religión, no digáis acerca de Dios sino la verdad, Ciertamente el Mesías, Jesús hijo de María, es el Mensajero de Dios y Su palabra que depositó en María, y un espíritu que proviene de Él. Creed pues, en Dios y en sus Mensajeros, No digáis que es una trinidad, desistid, pues es lo mejor para vosotros. Por cierto Dios es la única Divinidad, ¡Glorificado sea! Es inadmisible que tenga un hijo.
A Él pertenece cuanto hay en los cielos y la tierra.
Dios es suficiente como protector.” (Corán 4:171)
Dios mismo denuncia las creencias que son contrarias a su verdadera esencia:
“Dicen: El Clemente tuvo un hijo. Por cierto que han dicho algo terrible. Los cielos estuvieron a punto de hundirse, la tierra de abrirse y las montañas de derrumbarse (por la blasfemia que profirieron).
Porque le atribuyeron un hijo al Clemente. No es propio del Clemente tener un hijo. Todos los que habitan los cielos y la tierra se presentarán sumisos ante el Clemente.” (Corán 19:88-93)
Su misión
Como dijimos antes, el Corán afirma que Jesús fue un Profeta, de naturaleza totalmente humana. Los Profetas (La paz sea con todos ellos) son lo mejor de la creación.
Los Profetas son los elegidos de Dios para trasmitir su Mensaje, y no deben ser adorados. Jesús no es diferente de los demás Profetas al respecto.
A lo largo del Corán, Jesús es presentado como un Mensajero de Dios, enviado a los judíos para que retornaran al Mensaje de Moisés.
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh, hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Dios, enviado a vosotros para corroborar la Toráh.” (Corán 61:6)
Jesús es el último de los Profetas judíos, vivió de acuerdo a la ley de Moisés, y ordenó a sus seguidores hacer lo mismo. En Mateo 5:17-18, Jesús dice:
“Yo no he venido a abolir la ley de los Profetas, sino a confirmarla.”
Él y su Mensaje, no eran diferentes a los demás profetas elegidos de Dios, que llamaron a la gente a adorar únicamente a Dios y obedecer sus mandatos.
A pesar de que su misión se evidenció apoyada por numerosos milagros, desde su nacimiento y durante toda su vida, aún así, la mayoría de los judíos lo rechazaron.
Jesús no sólo afirmó el mensaje de los Profetas que lo precedieron, sino que anunció la llegada del último Profeta, Dios dice:
“Y cuando Jesús, hijo de María, dijo: ¡Oh hijos de Israel! Yo soy el Mensajero de Allah, enviado a vosotros para corroborar la Torá y anunciar a el Mensajero que vendrá después de mí llamado Áhmad (éste es uno de los nombres de Muhámmad) Pero cuando se les presentó con las evidencias, dijeron ¡esto es magia evidente!” (Corán 61:6)
Esto también aparece en los evangelios, leemos en Juan 14:16-17:
« Yo rogaré al Padre y les dará otro...
Esta respuesta es muy extensa y solo se muestra parte de ella: leer respuesta completa
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La crucifixión:
En el Corán, Dios dice que Jesús no fue crucificado. Sino que hizo creer a los judíos y romanos que esto había ocurrido, cuando en realidad Jesús fue elevado a los cielos.
El Corán no dice explícitamente quién fue la persona crucificada en lugar de Jesús.
“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús el Hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero ni le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar.
Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen un conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y ciertamente, no lo mataron.” (Corán 4:157)
“Allah lo ascendió al cielo (en cuerpo y alma). Allah es Poderoso, Sabio.” (Corán 4:158)
Así el Islam niega que Jesús viniera a la tierra con el propósito de cargar sobre sí los pecados de Adán, Eva y toda la humanidad. El Islam enseña claramente que nadie cargará con los pecados de otro. Dice Dios:
« …y sabed que nadie cargará con los pecados ajenos… » (Corán 39:7)
Además el Islam enseña que Dios siempre acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona sus pecados, y no requiere ningún sacrificio, ni sangre a cambio, y mucho menos, descender Él en forma de hombre y morir por los pecados de la gente.
La misericordia de Dios se extiende a todas las criaturas, creyentes y no creyentes, las puertas del arrepentimiento están abiertas a todos.
La segunda venida de Cristo:
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que el Mesías Jesús volverá a la tierra, sin embargo el propósito de esta segunda venida no es el que creen los cristianos. Jesús volverá para demostrar su condición de mortal, y refutar a quienes le atribuyeron cualidades divinas.
Cuando venga, vivirá una vida normal, se casará y finalmente morirá como todos los hombres.
« En esa época, se hará evidente la verdad y entonces todos creerán que es mortal.
Entre la gente del Libro no habrá nadie que no crea en él (Jesús) antes de su muerte (en su segunda venida).
El día de la resurrección atestiguará contra ellos. » (Corán 4:159)
Jesús también luchará contra el falso Mesías (anticristo), que vendrá justo antes que él, y llamará a la gente a creer que es Dios. Jesús lo derrotará, y entonces todos aceptarán la verdadera religión, el mundo conocerá un período de paz como no existió nunca antes, todos servirán al verdadero Dios y serán buenos unos con otros.
Conclusión:
Lo precedente es una breve introducción a lo que Dios dice sobre Jesús en Su último Libro Revelado, el Corán que le fue entregado a Muhámmad.
Existe sólo Un Dios y sólo Uno, que ha ordenado servirle a Él, no adorar nada fuera de Él y seguir su ley, ese es el mensaje del Islam. Esto les fue ordenado a los primeros humanos y luego fue repetido por cada Profeta enviado por Dios.
Jesús, la paz sea con él, nació milagrosamente de la virgen María, y ordenó a los israelitas la sumisión a Dios (Islam) lo mismo que enseñaron los Profetas anteriores a él.
Él no era un Dios, ni el hijo de Dios, fue un honorable Profeta, el Mesías, Jesús no ordenó a la gente que lo adoren a él. Él confirmó la ley de la Toráh, que Moisés había recibido, vivió de acuerdo a ella, y ordenó a sus seguidores seguir esta ley, aclarando sus detalles.
Antes de su partida, instruyó a sus discípulos para que supieran que luego llegaría el Profeta Muhámmad y que cuando llegara deberían seguirlo.
Tras la partida de Jesús, sus enseñanzas fueron distorsionadas hasta el punto en que se comenzó a decir que era Dios. Seis siglos después, la verdad sobre Jesús fue expuesta con la llegada del Profeta Muhámmad, y permanecerá eternamente preservada en el Corán, muchos aspectos de la ley de Moisés, que Jesús seguía, fueron reconfirmados en su forma original. De tal manera que la gente recibió la guía Divina sin adulteración, y este camino, que enseñaron Moisés y Jesús antes de Muhámmad, es el Islam.
Por todo esto, el Mensaje de los Profetas siempre fue el mismo, y se encuentra en la verdadera religión de Dios, el Islam, de esta manera, sólo los musulmanes siguen hoy a Jesús y sus enseñanzas.
De hecho, los musulmanes viven mucho más en consonancia con Jesús que los Cristianos de la actualidad. Respetar y amar a Jesús es obligatorio en el Islam, Dios resalta la importancia de creer en Jesús en numerosos pasajes del Corán.
En el Corán, Dios dice que Jesús no fue crucificado. Sino que hizo creer a los judíos y romanos que esto había ocurrido, cuando en realidad Jesús fue elevado a los cielos.
El Corán no dice explícitamente quién fue la persona crucificada en lugar de Jesús.
“Y dijeron: Hemos matado al Mesías, Jesús el Hijo de María, el Mensajero de Allah. Pero ni le mataron ni le crucificaron, sino que se les hizo confundir con otro a quien mataron en su lugar.
Quienes discrepan sobre él tienen dudas al respecto. No tienen un conocimiento certero, sino que siguen suposiciones, y ciertamente, no lo mataron.” (Corán 4:157)
“Allah lo ascendió al cielo (en cuerpo y alma). Allah es Poderoso, Sabio.” (Corán 4:158)
Así el Islam niega que Jesús viniera a la tierra con el propósito de cargar sobre sí los pecados de Adán, Eva y toda la humanidad. El Islam enseña claramente que nadie cargará con los pecados de otro. Dice Dios:
« …y sabed que nadie cargará con los pecados ajenos… » (Corán 39:7)
Además el Islam enseña que Dios siempre acepta el arrepentimiento de Sus siervos y perdona sus pecados, y no requiere ningún sacrificio, ni sangre a cambio, y mucho menos, descender Él en forma de hombre y morir por los pecados de la gente.
La misericordia de Dios se extiende a todas las criaturas, creyentes y no creyentes, las puertas del arrepentimiento están abiertas a todos.
La segunda venida de Cristo:
Al igual que los cristianos, los musulmanes creemos que el Mesías Jesús volverá a la tierra, sin embargo el propósito de esta segunda venida no es el que creen los cristianos. Jesús volverá para demostrar su condición de mortal, y refutar a quienes le atribuyeron cualidades divinas.
Cuando venga, vivirá una vida normal, se casará y finalmente morirá como todos los hombres.
« En esa época, se hará evidente la verdad y entonces todos creerán que es mortal.
Entre la gente del Libro no habrá nadie que no crea en él (Jesús) antes de su muerte (en su segunda venida).
El día de la resurrección atestiguará contra ellos. » (Corán 4:159)
Jesús también luchará contra el falso Mesías (anticristo), que vendrá justo antes que él, y llamará a la gente a creer que es Dios. Jesús lo derrotará, y entonces todos aceptarán la verdadera religión, el mundo conocerá un período de paz como no existió nunca antes, todos servirán al verdadero Dios y serán buenos unos con otros.
Conclusión:
Lo precedente es una breve introducción a lo que Dios dice sobre Jesús en Su último Libro Revelado, el Corán que le fue entregado a Muhámmad.
Existe sólo Un Dios y sólo Uno, que ha ordenado servirle a Él, no adorar nada fuera de Él y seguir su ley, ese es el mensaje del Islam. Esto les fue ordenado a los primeros humanos y luego fue repetido por cada Profeta enviado por Dios.
Jesús, la paz sea con él, nació milagrosamente de la virgen María, y ordenó a los israelitas la sumisión a Dios (Islam) lo mismo que enseñaron los Profetas anteriores a él.
Él no era un Dios, ni el hijo de Dios, fue un honorable Profeta, el Mesías, Jesús no ordenó a la gente que lo adoren a él. Él confirmó la ley de la Toráh, que Moisés había recibido, vivió de acuerdo a ella, y ordenó a sus seguidores seguir esta ley, aclarando sus detalles.
Antes de su partida, instruyó a sus discípulos para que supieran que luego llegaría el Profeta Muhámmad y que cuando llegara deberían seguirlo.
Tras la partida de Jesús, sus enseñanzas fueron distorsionadas hasta el punto en que se comenzó a decir que era Dios. Seis siglos después, la verdad sobre Jesús fue expuesta con la llegada del Profeta Muhámmad, y permanecerá eternamente preservada en el Corán, muchos aspectos de la ley de Moisés, que Jesús seguía, fueron reconfirmados en su forma original. De tal manera que la gente recibió la guía Divina sin adulteración, y este camino, que enseñaron Moisés y Jesús antes de Muhámmad, es el Islam.
Por todo esto, el Mensaje de los Profetas siempre fue el mismo, y se encuentra en la verdadera religión de Dios, el Islam, de esta manera, sólo los musulmanes siguen hoy a Jesús y sus enseñanzas.
De hecho, los musulmanes viven mucho más en consonancia con Jesús que los Cristianos de la actualidad. Respetar y amar a Jesús es obligatorio en el Islam, Dios resalta la importancia de creer en Jesús en numerosos pasajes del Corán.
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A mí lo que me asombra es cómo cambia de pueblo repentinamente Dios.
Se pasa toda la vida diciendo que su pueblo es Israel, y de repente se va a un árabe...
Contradictorio, ¿no?
Vamos, que quisieron otorgarse los musulmanes la exaltación que se daba a sí mismo el pueblo judío.
¿Sabías, Starshine, que el nombre de Alá o bien proviene de una religión politeísta (predecesora al Islam, seguida por las gentes de la Meca), cuyo dios principal era Árabeal-Ilah; o bien proviene de la palabra aramea "Alaha", que significa Dios?
Saludos.
Se pasa toda la vida diciendo que su pueblo es Israel, y de repente se va a un árabe...
Contradictorio, ¿no?
Vamos, que quisieron otorgarse los musulmanes la exaltación que se daba a sí mismo el pueblo judío.
¿Sabías, Starshine, que el nombre de Alá o bien proviene de una religión politeísta (predecesora al Islam, seguida por las gentes de la Meca), cuyo dios principal era Árabeal-Ilah; o bien proviene de la palabra aramea "Alaha", que significa Dios?
Saludos.
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Solo son historias para controlarlo todo.Para aumentar el PATRimonio de unos pocos.
Naturalmente siempre se le pueden añadir capítulos a la historia.Se podría crear otra religión con un/a profet/a/isa que sea el/la de VERDAD.
Naturalmente siempre se le pueden añadir capítulos a la historia.Se podría crear otra religión con un/a profet/a/isa que sea el/la de VERDAD.
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Hola anonimatiense,
Es un hecho conocido que cada idioma posee uno o mas términos para referirse a Dios, y a veces, a deidades menores al mismo tiempo. Pero este no es el caso de la palabra Allah. Allah es el nombre exclusivo del Dios Único y Verdadero. Sólo puede ser llamado Allah. El término no tiene plural ni genero. Al compararlo con la palabra “dios” queda clara la calidad única de este término en árabe. “Dios” puede pluralizarse, como en “dioses”, o puede ser femenino, como en “diosa”. Es interesante notar que Allah es el nombre personal de Dios en arameo, la lengua de Jesús, una lengua hermana del árabe.
El Único y Verdadero Dios es un reflejo del concepto único y exclusivo que el Islam tiene de Dios. Dios es el Creador Todopoderoso y Sostén del universo, no hay nada que pueda asemejársele ni comparársele. Los contemporáneos del Profeta Muhámmad (P y B) le preguntaron acerca de Dios; la respuesta llegó de Dios mismo en un breve capítulo del Corán, que se considera la esencia de la unidad o lema del monoteísmo. Este es el capítulo 112, que dice:
“Di [¡Oh, Muhámmad!]: Él es Dios, la única divinidad. Dios es el Absoluto [de Quien todos necesitan, Quien no necesita de nadie]. No engendró, ni fue engendrado. No hay nada ni nadie que pueda ser comparado a Él.”
Algunos no musulmanes afirman que Dios según el Islam es un Dios severo y cruel que demanda obediencia absoluta y no es, consecuentemente, ni amoroso ni gentil. Nada puede estar más lejos de la realidad. Es suficiente saber que, con la excepción de uno, cada uno de los 114 capítulos del Corán comienzan con la fórmula “En el nombre de Dios, el Misericordioso; el Compasivo”. En uno de sus dichos, el Profeta Muhámmad, que Dios le de paz, dijo:
“Dios es más amoroso y gentil con sus criaturas que una madre con su amado hijo.”
Por otro lado, Dios es también Justo. De aquí que los pecadores deben recibir su merecido castigo, y los virtuosos deben recibir su recompensa y aprobación de Dios. En realidad, los atributos de piedad de Dios se manifiestan en Sus atributos de Justicia. Las personas que se esfuerzan y sacrifican a lo largo de sus vidas buscando complacer a Dios, no recibirán el mismo trato de su Señor que la gente que oprime y explota a sus semejantes. Esperar que ambos sean tratados por igual significaría negar nuestra fe en la Justicia, en el Día del Juicio y negar todos los incentivos para una vida moral y virtuosa que hay en este mundo y el otro. Los siguientes versículos coránicos son claros y evidentes respecto a este punto.
“Por cierto que los piadosos serán agraciados por su Señor con los Jardines de la Delicias. ¿Acaso vamos a tratar por igual a quienes se someten a Allah y a los pecadores? ¿Qué os pasa? ¿Cómo es que juzgáis así?” (Corán 68:34-36)
El Islam no caracteriza a Dios en ninguna forma humana ni lo representa favoreciendo ciertos individuos o naciones en base a la fortuna, poder o raza. Él creó a los seres humanos iguales, y éstos se distinguen solamente a través de su virtud y su piedad.
Conceptos como el descanso de Dios en el séptimo día de la creación, su lucha con uno de Sus siervos, su complot en contra de la humanidad, o su encarnación en un ser humano, son considerados una blasfemia desde una óptica estrictamente monoteísta e islámica.
El uso único del término Allah como nombre exclusivo de Dios refleja el énfasis en la pureza monoteísta de la fe islámica, que es la esencia del mensaje de todos los profetas de Dios. Por esto, el Islam considera que asociar alguna deidad o persona con Dios es un pecado capital que Dios no perdonará, a menos que la persona se arrepienta antes de su muerte.
El Creador tiene una naturaleza diferente a la de Sus criaturas, porque si Él fuera de la misma naturaleza, sería temporal y por lo tanto necesitaría un creador a su vez. Resulta, por lo tanto, que nada es como Él. Además, si el creador no es temporal, entonces debe ser Eterno. Si es Eterno, no puede ser causado, y si nada causó Su existencia, nada fuera de Él sostiene Su existencia, lo que significa que Él es Autosuficiente. Y si no depende de nada ni nadie para continuar su existencia, entonces su existencia no puede terminar, entonces, el Creador es, por lo tanto, Eterno y Permanente. Entonces sabemos que Él es Autosuficiente, o para utilizar un termino coránico, Al-Qayyum: “el Primero y el Último”.
El Creador no crea solamente en el sentido de dar origen, Él también las preserva y hace que su existencia termine, y es la causa final de lo que les pueda suceder.
“Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es su Amparador. A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra [y el poder total sobre ellos]; y sabed que quienes no creen en los signos de Allah son los perdedores”. (Corán 39:62-63)
Dios dice también:
“No existe criatura en la Tierra sin que sea Allah Quien la sustenta; Él conoce su morada y por donde transita”. (Corán 11:16)
Saludos,
Es un hecho conocido que cada idioma posee uno o mas términos para referirse a Dios, y a veces, a deidades menores al mismo tiempo. Pero este no es el caso de la palabra Allah. Allah es el nombre exclusivo del Dios Único y Verdadero. Sólo puede ser llamado Allah. El término no tiene plural ni genero. Al compararlo con la palabra “dios” queda clara la calidad única de este término en árabe. “Dios” puede pluralizarse, como en “dioses”, o puede ser femenino, como en “diosa”. Es interesante notar que Allah es el nombre personal de Dios en arameo, la lengua de Jesús, una lengua hermana del árabe.
El Único y Verdadero Dios es un reflejo del concepto único y exclusivo que el Islam tiene de Dios. Dios es el Creador Todopoderoso y Sostén del universo, no hay nada que pueda asemejársele ni comparársele. Los contemporáneos del Profeta Muhámmad (P y B) le preguntaron acerca de Dios; la respuesta llegó de Dios mismo en un breve capítulo del Corán, que se considera la esencia de la unidad o lema del monoteísmo. Este es el capítulo 112, que dice:
“Di [¡Oh, Muhámmad!]: Él es Dios, la única divinidad. Dios es el Absoluto [de Quien todos necesitan, Quien no necesita de nadie]. No engendró, ni fue engendrado. No hay nada ni nadie que pueda ser comparado a Él.”
Algunos no musulmanes afirman que Dios según el Islam es un Dios severo y cruel que demanda obediencia absoluta y no es, consecuentemente, ni amoroso ni gentil. Nada puede estar más lejos de la realidad. Es suficiente saber que, con la excepción de uno, cada uno de los 114 capítulos del Corán comienzan con la fórmula “En el nombre de Dios, el Misericordioso; el Compasivo”. En uno de sus dichos, el Profeta Muhámmad, que Dios le de paz, dijo:
“Dios es más amoroso y gentil con sus criaturas que una madre con su amado hijo.”
Por otro lado, Dios es también Justo. De aquí que los pecadores deben recibir su merecido castigo, y los virtuosos deben recibir su recompensa y aprobación de Dios. En realidad, los atributos de piedad de Dios se manifiestan en Sus atributos de Justicia. Las personas que se esfuerzan y sacrifican a lo largo de sus vidas buscando complacer a Dios, no recibirán el mismo trato de su Señor que la gente que oprime y explota a sus semejantes. Esperar que ambos sean tratados por igual significaría negar nuestra fe en la Justicia, en el Día del Juicio y negar todos los incentivos para una vida moral y virtuosa que hay en este mundo y el otro. Los siguientes versículos coránicos son claros y evidentes respecto a este punto.
“Por cierto que los piadosos serán agraciados por su Señor con los Jardines de la Delicias. ¿Acaso vamos a tratar por igual a quienes se someten a Allah y a los pecadores? ¿Qué os pasa? ¿Cómo es que juzgáis así?” (Corán 68:34-36)
El Islam no caracteriza a Dios en ninguna forma humana ni lo representa favoreciendo ciertos individuos o naciones en base a la fortuna, poder o raza. Él creó a los seres humanos iguales, y éstos se distinguen solamente a través de su virtud y su piedad.
Conceptos como el descanso de Dios en el séptimo día de la creación, su lucha con uno de Sus siervos, su complot en contra de la humanidad, o su encarnación en un ser humano, son considerados una blasfemia desde una óptica estrictamente monoteísta e islámica.
El uso único del término Allah como nombre exclusivo de Dios refleja el énfasis en la pureza monoteísta de la fe islámica, que es la esencia del mensaje de todos los profetas de Dios. Por esto, el Islam considera que asociar alguna deidad o persona con Dios es un pecado capital que Dios no perdonará, a menos que la persona se arrepienta antes de su muerte.
El Creador tiene una naturaleza diferente a la de Sus criaturas, porque si Él fuera de la misma naturaleza, sería temporal y por lo tanto necesitaría un creador a su vez. Resulta, por lo tanto, que nada es como Él. Además, si el creador no es temporal, entonces debe ser Eterno. Si es Eterno, no puede ser causado, y si nada causó Su existencia, nada fuera de Él sostiene Su existencia, lo que significa que Él es Autosuficiente. Y si no depende de nada ni nadie para continuar su existencia, entonces su existencia no puede terminar, entonces, el Creador es, por lo tanto, Eterno y Permanente. Entonces sabemos que Él es Autosuficiente, o para utilizar un termino coránico, Al-Qayyum: “el Primero y el Último”.
El Creador no crea solamente en el sentido de dar origen, Él también las preserva y hace que su existencia termine, y es la causa final de lo que les pueda suceder.
“Dios es el Creador de todas las cosas, y Él es su Amparador. A Él pertenecen las llaves de los cielos y de la Tierra [y el poder total sobre ellos]; y sabed que quienes no creen en los signos de Allah son los perdedores”. (Corán 39:62-63)
Dios dice también:
“No existe criatura en la Tierra sin que sea Allah Quien la sustenta; Él conoce su morada y por donde transita”. (Corán 11:16)
Saludos,
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Sí, Starshine, ese es otro apunte que me resulta sorprendente.
En la religión Judía, Dios tiene nombre, pero nadie lo conoce. No puede saberse el nombre de Dios.
Conocer un nombre significa conocer en parte la identidad de alguien, y poder "controlarlo".
Se cuenta que quien conozca el nombre de Dios tendrá poder sobre Él. Por lo que, más tarde, los cristianos tuvieron que inventarse su nombre.
El nombre de Dios es, según la religión judía: JHWH, y eso no puede pronunciarse.
Así que acabaron por llamarlo Jeovhá o Javhé.
Y ahora resulta que es Aláh.
En fin...
Saludos.
En la religión Judía, Dios tiene nombre, pero nadie lo conoce. No puede saberse el nombre de Dios.
Conocer un nombre significa conocer en parte la identidad de alguien, y poder "controlarlo".
Se cuenta que quien conozca el nombre de Dios tendrá poder sobre Él. Por lo que, más tarde, los cristianos tuvieron que inventarse su nombre.
El nombre de Dios es, según la religión judía: JHWH, y eso no puede pronunciarse.
Así que acabaron por llamarlo Jeovhá o Javhé.
Y ahora resulta que es Aláh.
En fin...
Saludos.
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Anonimatiense,
Si el Creador es Eterno y Permanente, entonces Sus atributos deben ser también eternos y permanentes. Si esto es así, entonces sus atributos son absolutos. ¿Puede haber más de un Creador con tales atributos? ¿Puede haber, por ejemplo, dos Creadores absolutamente poderosos? Si se piensa por un momento se llega a la conclusión de que no es posible.
El Corán resume estos argumentos en los siguientes versículos:
“Dios no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían predominar unas sobre otras. ¡Glorificado sea Dios! Dios está por encima de lo que Le atribuyen.”. (Corán 23:91)
“Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades aparte de Dios, éstos se habrían destruido”. (Corán 21:22)
El Corán nos habla sobre la falsedad de los dioses que se asocian a Dios. A los adoradores de los objetos creados por los hombres Dios les pregunta:
“¿Acaso adoráis lo que vosotros mismos talláis?” (Corán 37:95)
“¿Es que tomáis en vez de Él [ídolos como] protectores que no pueden beneficiarse ni perjudicarse a sí mismos?” (Corán 13:16)
A los adoradores de los cuerpos celestes los cita la historia del Profeta Abraham:
“Y al llegar la noche vio una estrella [y con el fin de hacer que su pueblo reflexionase les dio ejemplos que ellos podían entender] y les dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: No adoro a los que se ausentan. Luego, al ver la luna aparecer dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: Si no me guía mi Señor me contaré entre los extraviados”. (Corán 6:76-79)
Para ser musulmán, es decir, someterse libremente a Dios, es necesario creer en la unicidad de Dios, en Él como el único Creador, Conservador, Sustentador, etc. Pero esta creencia por si misma no es suficiente. Muchos de los idólatras creían que sólo el Dios Supremo podía hacer estas cosas. Pero eso no fue suficiente para que fueran considerados monoteístas. Aparte de esta creencia, se debe creer que es solamente Dios quien merece ser adorado, y que eso implica apartarse de la adoración a otros seres.
Habiendo alcanzado este conocimiento acerca del único y verdadero Dios, el hombre debe tener constantemente fe en Él, y no debe permitir que nada le haga apartarse de la verdad.
Esto significa que, si uno se somete de manera voluntaria a Dios sin reservas, y admite que Él es el único que merece ser adorado, debe consecuentemente adorarlo solamente a Él. Es decir que la persona debe buscar ser obediente a Dios y poner en práctica ese conocimiento en la vida diaria. Dios pregunta retóricamente en el Corán:
“¿Acaso creíais que os creamos sin ningún fin, y que no ibais a comparecer ante Nosotros?” (Corán 23:115)
También afirma categóricamente:
“Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren”. (Corán 51:56)
De aquí, que cuando la fe entra en el corazón, causa una conciencia que resulta en acciones. Todo junto, conciencia y acciones, son la prueba de la verdadera fe. El Profeta, que Dios le de paz, dijo:
“La Fe es lo que reside en el corazón y la prueban los actos”.
El más importante de estos estados de conciencia es el sentimiento de gratitud hacia Dios, que es la esencia de la adoración.
El sentimiento de gratitud es tan importante que un no creyente es llamado ‘kafir’, que significa ‘el que niega la verdad’ y también ‘el ingrato’.
El creyente ama y le agradece a Dios por lo que Él le ha otorgado, pero siendo consiente del hecho de que sus buenos actos, sean mentales o físicos, están lejos de ser equivalentes a los favores Divinos. Por eso el creyente teme a Dios, se rinde ante Él y le sirve con gran humildad. No se puede alcanzar tal estado sin estar constantemente consciente de Dios. Recordar a Dios es, por lo tanto, la vida de la fe, sin la cual ésta se desvanece y se marchita.
El Corán trata de promover este sentimiento de gratitud al repetir los atributos de Dios con frecuencia. Encontramos que la mayoría de estos atributos se mencionan juntos en los siguientes versículos del Corán:
“Él es Dios, no hay otra divinidad salvo Él, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es Clemente, Misericordioso. Él es Dios, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Dios! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él es Dios, Creador, Iniciador y Formador. Suyos son los nombres [y atributos] más sublimes. Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra Le glorifica. Él es Poderoso, Sabio.”. (Corán 59:22-24)
También dice:
“¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y...
Esta respuesta es muy extensa y solo se muestra parte de ella: leer respuesta completa
Si el Creador es Eterno y Permanente, entonces Sus atributos deben ser también eternos y permanentes. Si esto es así, entonces sus atributos son absolutos. ¿Puede haber más de un Creador con tales atributos? ¿Puede haber, por ejemplo, dos Creadores absolutamente poderosos? Si se piensa por un momento se llega a la conclusión de que no es posible.
El Corán resume estos argumentos en los siguientes versículos:
“Dios no ha tenido un hijo, ni existe otra divinidad salvo Él. Si así fuera, cada divinidad acapararía su propia creación, y entonces pretenderían predominar unas sobre otras. ¡Glorificado sea Dios! Dios está por encima de lo que Le atribuyen.”. (Corán 23:91)
“Si hubiese habido en los cielos y en la Tierra otras divinidades aparte de Dios, éstos se habrían destruido”. (Corán 21:22)
El Corán nos habla sobre la falsedad de los dioses que se asocian a Dios. A los adoradores de los objetos creados por los hombres Dios les pregunta:
“¿Acaso adoráis lo que vosotros mismos talláis?” (Corán 37:95)
“¿Es que tomáis en vez de Él [ídolos como] protectores que no pueden beneficiarse ni perjudicarse a sí mismos?” (Corán 13:16)
A los adoradores de los cuerpos celestes los cita la historia del Profeta Abraham:
“Y al llegar la noche vio una estrella [y con el fin de hacer que su pueblo reflexionase les dio ejemplos que ellos podían entender] y les dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: No adoro a los que se ausentan. Luego, al ver la luna aparecer dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: Si no me guía mi Señor me contaré entre los extraviados”. (Corán 6:76-79)
Para ser musulmán, es decir, someterse libremente a Dios, es necesario creer en la unicidad de Dios, en Él como el único Creador, Conservador, Sustentador, etc. Pero esta creencia por si misma no es suficiente. Muchos de los idólatras creían que sólo el Dios Supremo podía hacer estas cosas. Pero eso no fue suficiente para que fueran considerados monoteístas. Aparte de esta creencia, se debe creer que es solamente Dios quien merece ser adorado, y que eso implica apartarse de la adoración a otros seres.
Habiendo alcanzado este conocimiento acerca del único y verdadero Dios, el hombre debe tener constantemente fe en Él, y no debe permitir que nada le haga apartarse de la verdad.
Esto significa que, si uno se somete de manera voluntaria a Dios sin reservas, y admite que Él es el único que merece ser adorado, debe consecuentemente adorarlo solamente a Él. Es decir que la persona debe buscar ser obediente a Dios y poner en práctica ese conocimiento en la vida diaria. Dios pregunta retóricamente en el Corán:
“¿Acaso creíais que os creamos sin ningún fin, y que no ibais a comparecer ante Nosotros?” (Corán 23:115)
También afirma categóricamente:
“Por cierto que he creado a los genios y a los hombres para que Me adoren”. (Corán 51:56)
De aquí, que cuando la fe entra en el corazón, causa una conciencia que resulta en acciones. Todo junto, conciencia y acciones, son la prueba de la verdadera fe. El Profeta, que Dios le de paz, dijo:
“La Fe es lo que reside en el corazón y la prueban los actos”.
El más importante de estos estados de conciencia es el sentimiento de gratitud hacia Dios, que es la esencia de la adoración.
El sentimiento de gratitud es tan importante que un no creyente es llamado ‘kafir’, que significa ‘el que niega la verdad’ y también ‘el ingrato’.
El creyente ama y le agradece a Dios por lo que Él le ha otorgado, pero siendo consiente del hecho de que sus buenos actos, sean mentales o físicos, están lejos de ser equivalentes a los favores Divinos. Por eso el creyente teme a Dios, se rinde ante Él y le sirve con gran humildad. No se puede alcanzar tal estado sin estar constantemente consciente de Dios. Recordar a Dios es, por lo tanto, la vida de la fe, sin la cual ésta se desvanece y se marchita.
El Corán trata de promover este sentimiento de gratitud al repetir los atributos de Dios con frecuencia. Encontramos que la mayoría de estos atributos se mencionan juntos en los siguientes versículos del Corán:
“Él es Dios, no hay otra divinidad salvo Él, Conocedor de lo oculto y de lo manifiesto. Él es Clemente, Misericordioso. Él es Dios, no hay otra divinidad salvo Él, Soberano, Santísimo, Pacificador, Dispensador de seguridad, Celador, Poderoso, Compulsor y Soberbio. ¡Glorificado sea Dios! Él está por encima de lo que Le atribuyen. Él es Dios, Creador, Iniciador y Formador. Suyos son los nombres [y atributos] más sublimes. Todo cuanto existe en los cielos y en la Tierra Le glorifica. Él es Poderoso, Sabio.”. (Corán 59:22-24)
También dice:
“¡Dios! No existe nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Él, Viviente, se basta a Sí mismo y se ocupa de toda la creación. No Lo toma somnolencia ni sueño. Suyo es cuanto hay en los cielos y la Tierra. ¿Quién podrá interceder ante Él sino con Su anuencia? Conoce el pasado y el futuro; y...
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