Foros / Teología y Fe

Sembrar sobre bendición (estudio sobre el diezmo y el dar)

0
Creado por PabloPereyra (Eventual, Mensajes: 19)
14/09/2010 08:41 PM GMT
Sembrar sobre bendición

Un estudio bíblico acerca del diezmo y el dar

Un asunto muy controversial hoy en día en el cristianismo es el que se relaciona con el diezmo y el dar dinero. Muchas iglesias, religiones y denominaciones enseñan que se debe dar el 10% del dinero que se ha recibido y obtenido durante el mes, quincena, semana, u otro período de tiempo. Algunas congregaciones enseñan que el diezmo es una ley de Dios vigente hoy en día y que quien no diezma le está “robando a Dios.” Muchas de estas congregaciones llegan al punto de excluir a los miembros que no diezma de ciertas actividades de la iglesia o, incluso, de la congregación misma. Por otro lado, también hay muchos cristianos sinceros que se han alejado de las iglesias al sentirse molestos por la imposición del diezmo, o porque tenían escasez de dinero y no deseaban dar de lo poco que tenían, o porque no vieron que el dinero se usara adecuadamente para hacer crecer el ministerio.

Mi intención es hacer honor a Su verdad (la verdad de Dios), leyendo y analizando los pasajes bíblicos que tocan el tema del diezmo y del dar, para que podamos comprender cómo desea Dios que utilicemos nuestro dinero y nuestros bienes.

La ley del diezmo

En principio veremos algunos usos de la palabra “diezmo” en el Antiguo Testamento.

La palabra hebrea para “diezmo” es ma’aser, que sencillamente significa “décimo” y, de allí, “décima parte.”

El primer uso de esta palabra lo encontramos en Génesis 14:

Génesis 14:14-20
(14) Oyó Abram que su pariente estaba prisionero, y armó a sus criados, los nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan.
(15) Y cayó sobre ellos de noche, él y sus siervos, y les atacó, y les fue siguiendo hasta Hoba al norte de Damasco.
(16) Y recobró todos los bienes, y también a Lot su pariente y sus bienes, y a las mujeres y demás gente.
(17) Cuando volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey.
(18) Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino;
(19) y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra;
(20) y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los diezmos de todo.

Esta es la primera vez que se menciona la palabra “diezmo” en la Biblia. Dios jamás dijo nada acerca del diezmo a Adán y Eva, ni a Abel, ni a Enoc, ni a Noé, ni a ningún otro hombre, de hecho, Dios no le exigió el diezmo a Abram aquí, sino que él VOLUNTARIAMENTE le dio los diezmos de los bienes recobrados en la guerra. Algunos predicadores y teólogos enseñan que Dios estableció, por medio de Abraham, un patrón a seguir “perpetuamente” que es el de dar el 10% (como mínimo) de los ingresos a Dios, sin embargo, nada dice este pasaje, ni ningún otro, de que este sería un patrón a seguir de aquí en adelante, de hecho, no hay algún otro pasaje que diga que Abrahám volvió a diezmar después, en alguna otra ocasión. Además, si este fuera un patrón a seguir, debiera tenerse en cuenta que este diezmo de Abraham fue VOLUNTARIO.

La segunda referencia bíblica acerca del diezmo la tenemos en Génesis 28:

Génesis 28:13-22
(13) Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
(14) Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur; y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente.
(15) He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
(16) Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía.
(17) Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo.
(18) Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella.
(19) Y llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero.
(20) E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,
(21) y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.
(22) Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.

En el relato vemos que Jacob soñó con Dios mismo, haciéndole una tremenda promesa (v13-15). Al despertar, lógicamente estaría asombrado, por lo que prometió que si Dios cumplía Su palabra: “Jehová será mi Dios… y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti.”
Noten que esto fue un voto VOLUNTARIO de Jacob hacia Dios, nuevamente, no vemos que Dios le haya obligado a Jacob a dar el diezmo, ni vemos que Dios le haya dictado una ley sobre el diezmo a Jacob, tampoco se nos dice que este sería un patrón a seguir en toda la humanidad “para siempre,” sencillamente, salió del corazón de Jacob hacer este voto. Sin embargo, Jacob prometió dar el diezmo SI Dios iba con él y lo guardaba en el viaje y le daba comida y vestido y lo hacía volver en paz a la casa de su padre (v20-21).

Hasta aquí hemos visto que durante toda esta primera etapa en la humanidad no hubo una ley o mandamiento de Dios acerca del diezmo, sólo se menciona la acción VOLUNTARIA de dos hombres que a causa de la bendición que Dios había traído a sus vidas decidieron dar una décima parte de algo de sus bienes (el botín de guerra en el caso de Abraham y “todo lo que me dieres” en el caso de Jacob).

El diezmo como ley fue instituido por Dios recién en la época de Moisés, sin embargo, había instrucciones específicas sobre qué diezmar, quienes debían diezmar, quienes podían y quienes no podían recibir el diezmo y en qué y para qué debía usarse ese diezmo.

Levítico 27:30-32
(30) Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.
(31) Y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello.
(32) Y todo diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová.

Aquí Dios específicamente señala que de Él sería “el diezmo [décimo] de la tierra” de cada diez semillas, la décima sería de Dios, de cada diez frutos, el décimo sería de Dios. El versículo 32 indica que el diezmo de vacas y ovejas y de “todo lo que pasa bajo vara” sería consagrado a Jehová (Yahweh). “Todo lo que pasa bajo vara” se refiere a todos los animales que eran criados por pastores (ya que hacían pasar a los animales bajo su vara, o callado, para contarlos). Este pasaje no habla de diezmar dinero, ni oro, ni plata, ni ningún otro bien, de hecho, si alguien deseaba conservar el animal o los frutos y quería dar dinero, el versículo 31 indica que debía añadir la quinta parte al precio de aquello que retendría.

Números 18:20-32
(20) Y Jehová dijo a Aarón: De la tierra de ellos no tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel.
(21) Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
(22) Y no se acercarán más los hijos de Israel al tabernáculo de reunión, para que no lleven pecado por el cual mueran.
(23) Mas los levitas harán el servicio del tabernáculo de reunión, y ellos llevarán su iniquidad; estatuto perpetuo para vuestros descendientes; y no poseerán heredad entre los hijos de Israel.
(24) Porque a los levitas he dado por heredad los diezmos de los hijos de Israel, que ofrecerán a Jehová en ofrenda; por lo cual les he dicho: Entre los hijos de Israel no poseerán heredad.
(25) Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
(26) Así hablarás a los levitas, y les dirás: Cuando toméis de los hijos de Israel los diezmos que os he dado de ellos por vuestra heredad, vosotros presentaréis de ellos en ofrenda mecida a Jehová el diezmo de los diezmos.
(27) Y se os contará vuestra ofrenda como grano de la era, y como producto del lagar.
(28) Así ofreceréis también vosotros ofrenda a Jehová de todos vuestros diezmos que recibáis de los hijos de Israel; y daréis de ellos la ofrenda de Jehová al sacerdote Aarón.
(29) De todos vuestros dones ofreceréis toda ofrenda a Jehová; de todo lo mejor de ellos ofreceréis la porción que ha de ser consagrada.
(30) Y les dirás: Cuando ofreciereis lo mejor de ellos, será contado a los levitas como producto de la era, y como producto del lagar.
(31) Y lo comeréis en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias; pues es vuestra remuneración por vuestro ministerio en el tabernáculo de reunión.
(32) Y no llevaréis pecado por ello, cuando hubiereis ofrecido la mejor parte de él; y no contaminaréis las cosas santas de los hijos de Israel, y no moriréis.

En el versículo 21 Dios dice: “yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerios, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.” Aquí vemos cuatro verdades fundamentales con respecto al diezmo:

1 – Debía ser RECIBIDO por los descendientes de Leví: ninguna otra tribu de Israel podía recibir el diezmo.
2 – Eran diezmos EN ISRAEL, no era una ley universal para todos los pueblos de la Tierra.
3 – Eran POR SU MINISTERIO, o sea, para sustentar el servicio que los hijos de Leví brindaban.
4 – Eran para el TABERNÁCULO de reunión: era para sustentar el ministerio levita EN EL TABERNÁCULO (más adelante, en el Templo, cuando fue construido por Salomón).

Además, los sacerdotes levitas le darían su diezmo a Aarón, sumo sacerdote, quien era el único exento de diezmar.

Entonces, el diezmar fue un mandamiento dado por Dios para sostener a los sacerdotes levitas, quienes servían en el tabernáculo (y más adelante en el Templo) y no podían participar de otras actividades laborales, ni tener sus propias tierras. Sin la existencia del tabernáculo o del Templo, el diezmo, como ley, se desvanece, ya que sin éstos, no hay actividades sacerdotales que sustentar. Por otro lado, claramente vimos que sólo los levitas podían recibir el diezmo, por lo que darle el diezmo a una persona que no fuera un sacerdote levita sería un pecado, se estaría quebrando una ley de Dios.

Esta ley de Dios era muy seria, al punto de que Dios trató de “ladrones” a aquellos que no diezmaban y ofrendaban:

Malaquías 3:7-10
(7) Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
(8) ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
(9) Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
(10) Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.

Si bien estos pasajes son bíblicos y, por lo tanto, transmiten la verdad de Dios, lo cierto es que la verdad puede transformarse en mentira cuando es utilizada en el contexto equivocado. Este pasaje está dirigido a la nación de Israel, que tenía mandamiento de Dios a diezmar y ofrendar y no lo hacían, no se puede tomar este, ni ningún otro pasaje de la Escritura y exponerlo como si fuese una verdad dirigida a toda persona y en todo tiempo.

Cuando estudiamos cualquier tópico en la Biblia, es necesario tener en cuenta a quién va dirigida cierta porción de Escritura y en qué tiempo fue escrita. Debemos prestar atención a toda la Biblia, para ver si existieron cambios en las leyes de Dios y si son aplicables para nosotros en nuestros tiempos.

Como vimos, la ley del diezmo fue dada a Moisés, para ISRAEL, para el servicio en el tabernáculo y el Templo, y sólo para beneficio de los levitas. Como sabemos (y veremos brevemente) los reglamentos de Dios han cambiado para los cristianos, luego de la resurrección de Jesucristo, y es necesario estudiar atentamente la Biblia para entender qué mandamientos siguen vigentes y cuáles no. Sin embargo, es notorio que los judíos de estos días (quienes entienden profundamente la ley de Moisés y viven apegada a ésta) NO DIEZMAN, ya que no hay Templo en Jerusalén, y saben que recibir diezmos para utilizarlos en otra cosa que no sea el servicio en el Templo es contrario a la ley de Dios.

La doctrina bíblica de los apóstoles que escribieron luego de la resurrección de Jesucristo jamás menciona a la ley del diezmo como un requisito para estos tiempos, ni tampoco impone una nueva ley sobre el diezmo. Como hemos visto, el diezmo era dado a los levitas por su servicio en el Templo. El Templo era el lugar en donde se ofrecían los sacrificios por el pecado, era un lugar de constante actividad en el período de Moisés hasta Jesús.

Sin embargo, algo sucedió luego de la muerte y resurrección de Jesús:


Hebreos 9:2-12, 22-26
(2) Porque el tabernáculo estaba dispuesto así: en la primera parte, llamada el Lugar Santo, estaban el candelabro, la mesa y los panes de la proposición.
(3) Tras el segundo velo estaba la parte del tabernáculo llamada el Lugar Santísimo,
(4) el cual tenía un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de oro por todas partes, en la que estaba una urna de oro que contenía el maná, la vara de Aarón que reverdeció, y las tablas del pacto;
(5) y sobre ella los querubines de gloria que cubrían el propiciatorio; de las cuales cosas no se puede ahora hablar en detalle.
(6) Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto;
(7) pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo;
(8) dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie.
(9) Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto,
(10) ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.
(11) Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
(12) y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.

(22) Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.
(23) Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos.
(24) Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;
(25) y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.
(26) De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.

Hebreos 10:8-22
(8) Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las cuales cosas se ofrecen según la ley),
(9) y diciendo luego: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer esto último.
(10) En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
(11) Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
(12) pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios,
(13) de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
(14) porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.
(15) Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho:
(16) Este es el pacto que haré con ellos
Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré,
(17) añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.
(18) Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
(19) Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo,
(20) por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
(21) y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
(22) acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.

Lo que aprendemos a través de estos pasajes de Escritura es que el tabernáculo era una figura de algo celestial. Los sacrificios por el pecado que se hacían en el tabernáculo eran figuras del sacrificio que haría Jesucristo, por los pecados de toda la humanidad, y la sangre rociada para purificación era una figura de la purificación que obtendría Jesús a través del derramamiento de Su sangre. El sacrificio de Jesucristo fue hecho UNA VEZ PARA SIEMPRE (10:10), por lo tanto, ya no son necesarios los sacrificios de animales, por lo que no es necesario un tabernáculo o templo, y no es necesario el servicio sacerdotal de los levitas. Si ya no hay tabernáculo, no hay sacrificios y no hay sacerdotes, la ley del diezmo ya no tiene razón de ser.

Por lo tanto, si un sacerdote, pastor, maestro, predicador, teólogo o ministro reclama hoy en día el diezmo a sus seguidores, está haciendo un uso indebido de una ley que ya no está vigente. Lo curioso es que muchos de los que obligan a dar diezmos en sus congregaciones, correctamente enseñan que ya no son necesarios el tabernáculo y los sacrificios de animales, pero siguen reclamando el diezmo. Hay casos en que esta enseñanza incorrecta se debe a una mala interpretación y un incorrecto entendimiento de la Palabra de Dios, pero en muchos casos esta enseñanza incorrecta de la Palabra de Dios es CONSCIENTE: muchos ministros saben que la ley del diezmo ya no está vigente, pero la enseñan y la imponen en los miembros de la congregación porque temen que si sus miembros no son obligados a dar dinero no tendrán fondos para sostener su organización o llevar adelante sus ministerios.





Las ofrendas en nuestra era

Si bien la ley del diezmo ya no está vigente, por todo lo antedicho, esto no significa que los cristianos no deban aportar de su dinero para la obra de Dios. En 1 Timoteo 5:18 el apóstol Pablo nos dice que “el obrero es digno de su salario.” El servicio a Dios es un trabajo tan absorbente y demandante como cualquier otro, y aquellos maestros, pastores, teólogos, etc., que dedican horas, días, meses y años a servir a otros miembros del Cuerpo de Cristo debieran recibir su “salario” de parte de aquellos a quienes sirven. Muchas veces pagamos sin quejas por toda clase de bienes o servicios, porque sabemos que hay esfuerzo y dedicación detrás del bien o servicio que obtenemos, así que sería lógico dar de nuestro dinero para sostener a aquellos que trabajan para enseñarnos la Palabra, o para mantener funcionando adecuadamente una congregación de cristianos que está creciendo, o para ayudar a suplir las necesidades de la congregación que tenemos. Aparte de esto, también podemos dar de nuestro dinero para ayudar a otros creyentes necesitados. Sin embargo, lo que debemos entender es que, en esta era, no hay una LEY que nos obligue a dar, ni tampoco hay instrucción alguna acerca de dar un 10% de nuestro dinero.

Lo que vemos en los escritos bíblicos dirigidos a los cristianos, que han aceptado a Cristo como Señor y han pasado a ser miembros de la Iglesia del Cuerpo de Cristo es que no hay una ley que nos obligue a dar el diezmo, ni ninguna otra cantidad de dinero, sin embargo, dar de aquello en que abundamos (ya sea dinero, tiempo, recursos, habilidades, etc.) es un requisito de nuestra relación con Dios y con los otros miembros del Cuerpo, es nuestra manera de evidenciar nuestra fe en Dios y nuestro amor al prójimo.

Una de las cosas más importantes a entender en nuestro andar cristiano es que, como creyentes renacidos, todos formamos parte de UN CUERPO en Cristo, que debe trabajar unido para lograr la máxima efectividad (vea mi estudio “El Cuerpo de Cristo”).

1 Corintios 12:12-27
(12) Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
(13) Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.
(14) Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos.
(15) Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
(16) Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?
(17) Si todo el cuerpo fuese ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuese oído, ¿dónde estaría el olfato?
(18) Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos en el cuerpo, como él quiso.
(19) Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
(20) Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno solo.
(21) Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.
(22) Antes bien los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios;
(23) y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.
(24) Porque los que en nosotros son más decorosos, no tienen necesidad; pero Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba,
(25) para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.
(26) De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan.
(27) Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular.

El versículo 18 nos dice que Dios colocó a los miembros del Cuerpo, a cada uno como Él quiso. Así como ordenó inteligentemente los miembros de nuestro Cuerpo físico, para que cada uno cumpla su función, estando íntimamente interrelacionado con otros miembros, de modo que la vida y todas sus actividades sean posibles, asimismo Dios ordenó inteligentemente los miembros del Cuerpo de Cristo: cada uno de nosotros tiene una función específica, y debe conectarse e interrelacionarse con otros miembros para hacer posible una vida espiritual en toda su plenitud, y para poder realizar con eficacia todo tipo de actividades espirituales.

Ningún miembro es inútil o innecesario en el Cuerpo, de hecho, los miembros más fuertes deben proteger a los más débiles. En nuestro cuerpo físico el corazón, hígado, riñones, pulmones, son miembros vitales que son de los más débiles del cuerpo, pero que están protegidos por el tejido, huesos, tendones y piel. Como miembros del Cuerpo de Cristo debemos cuidarnos unos a otros y ayudarnos mutuamente. El miembro que es fuerte en conocimiento, porque tiene la habilidad y condiciones dadas por Dios de aprender y enseñar la Verdad de Dios, debe compartir su conocimiento con los que son más débiles en esta área; el miembro que es hábil para consolar, estando lleno de alegría y gozo de Dios, debe usar esa capacidad para consolar y animar a otros; el miembro al que le sobra tiempo libre y ganas de hacer cosas debería usar parte de su tiempo y ganas para ayudar y edificar a otros miembros; y el miembro que es fuerte en el área de finanzas, teniendo un buen ingreso económico, debiera cubrir la debilidad en el área económica de otros miembros, ¡esta es la manera de funcionar del Cuerpo!

Con esto no quiero decir que haya que “mantener” a un cristiano “perezoso,” pero sí apoyar a un cristiano que trabaja y se esfuerza sirviendo a Cristo, pero que está escaso de dinero, o ayudar a aquél al que le surgió un gasto inesperado que no puede cubrir, o dar un aporte para suplir necesidades que se presenten en una congregación.

Romanos 15:26-32
(26) Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.
(27) Pues les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, deben también ellos ministrarles de los materiales.
(28) Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros rumbo a España.
(29) Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.
(30) Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios,
(31) para que sea librado de los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos en Jerusalén sea acepta;
(32) para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.

Aquí quiero hacer notar algunas cosas: en principio, el pasaje comienza diciendo que Macedonia y Acaya “tuvieron a bien” hacer una ofrenda, nadie los obligó a hacerla. Segundo, la ofrenda fue “para los pobres” que había entre los santos de Jerusalén, no era para sostener el ministerio de Pablo (en este caso).

Luego se dice que, en cierta forma ellos, siendo gentiles renacidos, estaban en “deuda” con los judíos, de quienes habían recibido las bendiciones espirituales (noten que no dice que estaban en deuda con Pablo). Esto quiere decir que ellos estaban tan bendecidos y agradecidos a Dios de haber podido recibir las bendiciones espirituales que originalmente habían sido prometidas a Israel que sintieron que lo menos que podían hacer era enviar dinero a aquellos que estaban necesitados.

Noten también que es versículo 28 habla de esta ofrenda como “fruto,” lo cual nos indica que es el producto de una iglesia que había crecido espiritualmente, siendo esta ofrenda uno de sus “frutos.”

Además, quiero que noten que en el versículo 31 Pablo habla de su propia ofrenda: el servicio a los santos. Esto nos muestra que, si bien no todos pueden o quieren ofrendar dinero, todos tienen algo que ofrendar, en el caso de Pablo era su servicio a los santos. El dinero es muy importante para sostener el trabajo de servicio de los hombres de Dios, pero no debemos estrechar el sentido de la ofrenda al dinero solamente, hay muchas cosas que se pueden ofrendar, y a medida que el creyente crezca espiritualmente, irá dando “fruto” de bendición a otros creyentes, ya sea dinero u otra cosa.

Por último quiero exponer un análisis de un pasaje en 2 Corintios que frecuentemente se cita equivocadamente, debido a errores en la traducción del pasaje. 2 Corintios 9:6 dice que “…el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” Con lo que da a entender (como muchos enseñan) que mientras más de más voy a recibir, cosa que en la práctica no sucede: muchos han dado todo lo que tenían en la esperanza de recibir mucho más y han sido desilusionados con los resultados.

Entonces, estudiaremos el pasaje para ver qué es lo que en realidad está transmitiendo.

2 Corintios 9

2 Corintios 9:1-15
(1) Cuanto a la ministración [servicio] para los santos, es por demás que yo os escriba;
(2) pues conozco vuestra buena voluntad, de la cual yo me glorío entre los de Macedonia, que Acaya está preparada desde el año pasado; y vuestro celo ha estimulado a la mayoría.
(3) Pero he enviado a los hermanos, para que nuestro gloriarnos de vosotros no sea vano en esta parte; para que como lo he dicho, estéis preparados;
(4) no sea que si vinieren conmigo algunos macedonios, y os hallaren desprevenidos, nos avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de esta nuestra confianza.
(5) Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra generosidad antes prometida, para que esté lista como de generosidad, y no como de exigencia nuestra.

En este versículo la palabra “generosidad” es la palabra griega eulogia, que literalmente significa “hablar bien,” y que en la mayoría de los pasajes en que se usa es traducida (por la Reina-Valera 1960) “bendición.”

La palabra “exigencia” es la palabra griega pleonexia, que el diccionario de Strong define como “avaricia y, por implicación, fraude o extorsión.” Esta palabra no sólo denota avaricia, sino las acciones fraudulentas que se realizan a causa de esa avaricia.

Entonces, este versículo podría leerse así: “Por tanto, tuve por necesario exhortar a los hermanos que fuesen primero a vosotros y preparasen primero vuestra bendición antes prometida, para que esté lista como bendición, y no como una exigencia fraudulenta nuestra.”

En los primeros versículos Pablo dice que no era para él necesario hablar sobre el servicio a los santos, ellos ya tenían un corazón bien preparado en este aspecto. Pablo podía jactarse ante otras iglesias por lo bien preparada que estaba la iglesia de Corinto en este aspecto, pero, para no jactarse en vano, envió a un grupo de hermanos a preparar la “bendición” que ellos habían prometido dar, para asegurarse de que estaban dando a modo de bendición y no obligadamente, como si Pablo se los hubiese exigido fraudulentamente (o sea, manipulando las Escrituras).

(6) Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

La palabra que aquí se traduce “generosamente” es, en ambos casos, una traducción de las palabras griegas epi eulogia. Epi, está en caso dativo, que básicamente significa “sobre,” y en el contexto puede traducirse “sobre” o “basado en.” La palabra eulogia ya la he definido como “bendición.” Esta última parte del pasaje diría, textualmente: “…el que siembra sobre [o basado en] bendición, sobre [o basado en] bendición también segará.”

El problema en este pasaje está en la palabra “escasamente.” Esta palabra es en griego pheidomenos, que sólo se usa estas dos veces en toda la Biblia, por lo que no tenemos punto de comparación para ver su uso en otros versículos. Pheidomenos proviene de la palabra griega pheidos, que el diccionario de Strong define así: “ser cauteloso de, i.e. (subjetivamente) abstenerse o (objetivamente) tratar con lenidad.” Vine la define del siguiente modo: “ahorrar, escatimar, esto es, renunciar a inflingir aquella retribución o mal que fue dispuesto.”

Esta palabra se traduce “perdonar,” en Hechos 20:29, Romanos 11:21 y 2 Pedro 2:4 y 5; “escatimar,” en Romanos 8:32; “evitar” en 1 Corintios 7:28; “ser indulgente” en 2 Corintios 1:23 y 13:2; y “dejar” en 2 Corintios 12:6. En todos los casos tiene el sentido de “ser indulgente” o “ser blando o permisivo.” Por lo que el significado más apropiado para pheidomemos, es “indulgentemente” o “blandamente.” Uno puede ser indulgente o “blando” en cuanto a la cantidad de semilla (como interpretaron los traductores de la Reina-Valera), pero también puede ser indulgente en otros aspectos.

En este versículo que estamos estudiando, “sembrar sobre bendición” no se refiere a la cantidad de semilla que se siembra, sino a sobre qué se siembra (la semilla que no cae en buena tierra no crecerá lo suficiente para dar fruto). La palabra pheidomemos (“indulgentemente”) aquí está en contraste con eis eulogia (sobre bendición), o sea que tiene que estar hablando de sobre qué se siembra y no sobre cuánto se siembra. Si yo no miro el terreno sobre el que estoy sembrando, mi semilla puede estar cayendo en mala tierra, y no crecerá adecuadamente, y no dará fruto. De esto se trata este pasaje. Si yo doy mi dinero, mi esfuerzo, mis habilidades, o lo que sea que de, sin fijarme a quién lo doy y para qué lo doy y qué se hace con lo que doy, eso que doy puede no estar siendo invertido en un “terreno” adecuado, y no recibiré los beneficios que debiera, no saldrá fruto de aquello que di. A la hora de sembrar, no debo ser “blando” en mi examen del terreno, porque el éxito de mi siembra depende de la tierra en que siembre.
Es cierto que Dios ve mi esfuerzo y mi actitud de corazón a la hora de dar, pero también es cierto que Él desea que seamos sabios y prudentes y que examinemos nuestras acciones. Dios no va a hacer crecer la semilla de un agricultor que planta sobre el asfalto sólo porque éste fue “sincero” y “se esforzó” en la siembra, él debía haber aprendido sobre dónde, cuándo y cómo sembrar. En el campo espiritual sucede igual, no se trata sólo de esfuerzo, sino de sabiduría: dónde siembro, cómo siembro, cuándo siembro, de esto depende el éxito de la cosecha.

Este versículo nos dice que debemos sembrar “sobre bendición,” o sea, lo que sembremos debe estar basado en la bendición de Dios a nuestras vidas, y en la bendición que deseamos extender a otros a través de lo que sembramos, jamás debe ser por otro motivo. No deberíamos sembrar con el fin de obtener algo a cambio, ni de Dios, ni de los hombres, ni tampoco por imposición y obligación de otros, ya sean ministros, pastores, maestros, teólogos, predicadores, etc.

Sigamos leyendo:

(7) Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.


“Propuso” es la palabra griega proaireomai, que significa “escoger o decidir por uno mismo.”
Donde dice “con tristeza” debe decir “basado en tristeza” o “a causa de tristeza.”
La palabra “necesidad” es en griego anagke, que puede traducirse como “necesidad” o como “obligación.” En este contexto el sentido de “obligación” es más adecuado, como tienen muchas versiones en español de la Biblia (como la Reina-Valera de 1989, la Nueva Versión Internacional, la Traducción del Nuevo Mundo, entre otras).
“Por necesidad” debiera traducirse, más adecuadamente “basado en obligación” o “a causa de una obligación”.

Mejor traducido, este pasaje leería: “Cada uno conforme decidió en su corazón, no a causa de tristeza ni a causa de obligación, porque al alegre dador ama Dios.”


Lamentablemente, las malas traducciones de estos versículos hacen que parezca que están hablando de cantidad. Si yo leo “el que siembra escasamente, escasamente segará” pensaré que mientras más dinero aporto para la causa, más me va a devolver Dios. Pero, como estamos estudiando, estos versículos no están hablando acerca de “cantidad” sino de la actitud de corazón.

Sembrar indulgentemente es dar a Dios (sea dinero, servicio, tiempo, etc.) impulsados por tristeza (quizá al ver que otros dan mucho y yo no) o por obligación (alguien me dijo que si no daba Dios no me bendeciría). Si esta es nuestra actitud al dar, no obtendremos los resultados esperados. Cuando damos algo debemos darlo “sobre bendición,” o sea, porque estamos bendecidos por lo que Dios ha hecho por nosotros y porque queremos bendecir a otros con lo que Dios nos ha dado. Esto se hace sembrando lo que “el corazón” propone. Si mi corazón (la parte central de mis pensamientos) me ha “propuesto” dar X cantidad de dinero (puede ser el 1% o el 90%) para una causa Z, eso es lo que debo dar. Si mi corazón me propone dar mi tiempo libre para hacer cierta actividad para Dios, eso es lo que haré. Si mi corazón me propone dar de mi conocimiento o capacidad para llevar a cabo cierta tarea, eso es lo que debo sembrar, Pablo no está hablando de dinero. “Sembrar” se pueden sembrar muchas cosas, recordemos que Jesús decía que “el sembrador” estaba sembrando “la Palabra de Dios.” Y esta siembra, hecha adecuadamente, es más importante y crucial que el dinero. Es cierto que el dinero es necesario para sustentar una obra cristiana, pero la Palabra es indispensable. Por eso no debemos limitar el sentido de la siembra aquí al dinero, hay muchas cosas que se pueden sembrar y todos tenemos algo especial para dar. Lo importante no es qué ni cuánto sembremos, lo importante es que lo que sembremos proceda de la decisión de un corazón que ha sido bendecido por Dios y quiere bendecir a otros, de un corazón lleno de alegría por haber recibido el amor, el perdón, la bondad, el cuidado, y el calor de un Padre ilimitadamente amoroso, de un corazón que entiende que todos los creyentes forman un Cuerpo en Cristo y desea edificar a todo el Cuerpo a través de su servicio (y dar dinero también es un ministerio, una forma de servir).

Claramente se nos instruye a dar según lo decidido POR NOSOTROS MISMOS, en nuestro corazón, la tristeza y la obligación no deben ser la base de nuestro dar, en otras palabras, no debemos “sembrar” en la tierra de la “tristeza” y la “obligación.” Si yo estoy dando a causa de que algún predicador me causó tristeza con su sermón, y me “señaló” por no estar dando, mi ofrenda está siendo sembrada en el terreno equivocado. Si yo doy porque los líderes de la congregación me obligan, directa o indirectamente a diezmar u ofrendar, o a brindar cierto servicio en la iglesia, también estoy sembrando en terreno equivocado. Mi ofrenda debe ser hecha de corazón, por mi propia decisión y “sobre bendición.”

(8) Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;

“Puede” es dunatos, que significa “ser capaz, ser poderoso, tener fuerza.”
“Toda” es en griego pas, que puede significar “toda, completa, total, toda clase de, la mayor.”
“Suficiencia” es en griego autarkeia, que significa “auto-suficiencia o auto-contentamiento.”
“Abundar” en ambos casos, tienen como raíz la palabra griega perisseuo, que significa “exceder de una medida determinada, tener más que suficiente, pasarse de la medida, abundar, sobrepasar, etc.”
“Obra” es en griego ergon, que significa “obra, trabajo y acción.”
“Bueno” es en griego agathos, que significa “bueno en su constitución o naturaleza, útil, agradable, fructífero, placentero, distinguido, honorable, benéfico, sano, recto.”

Uniendo los puntos: “Dios tiene la capacidad de darles por sobre la medida toda clase de gracia para que tengan siempre en todo aspecto toda auto-suficiencia, para que realicen acciones benéficas abundantemente.”

Cuando doy con la actitud correcta de aquello en que abundo (dinero, servicio, tiempo, etc.) estoy comportándome como un cristiano maduro y Dios se encargará de suministrar todo lo necesario para que yo continúe con Su obra. Recuerden: es Su obra, por lo que Él es quien provee los materiales, si es que estamos trabajando en Su obra, conforme a Sus instrucciones. Dios tiene todos los materiales para la obra, lo que necesita son obreros fieles y obedientes que deseen trabajar para Él.

(9) como está escrito:
Repartió, dio a los pobres;
Su justicia permanece para siempre.
(10) Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,

“Da” es la palabra griega epichoregeö, que es una forma intensificada de choregeo, que en su significado original consiste en “dirigir un grupo de cantantes o bailarines.” Tiene el sentido de proveer y organizar todo lo requerido en un asunto específico (así como el director de un coro arreglaba las voces y les proveía de los recursos y la instrucción necesaria a los cantantes). Significa “ministrar, suplir, coordinar.” Se usa aquí, en Gálatas 3:5 (suministra el espíritu), Colosenses 2:19 (en voz pasiva – siendo nutrido), 2 Pedro 1:5 (añadid a vuestra fe…), y 2 Pedro 1:11 (será otorgada).

“Proveerá” es la palabra griega choregeo (raíz de epichoregeo).

“Sementera” es en griego sporos y significa “semilla.” Se usa sólo cinco veces en la Biblia: Marcos 4:26 y 27; Lucas 8:5 y 11 y aquí. Siempre está relacionada con la Palabra de Dios.

“Aumentará” griego auxano: hacer crecer.

“Frutos” = gennema (no es karpos, la palabra más usada para fruto). Gennema es “generación” (Ej.: Mateo 3:7; 12:34; 23:33; 26:29) es aquello que es nacido o engendrado, la descendencia, tanto de hombres, animales o plantas. Incluye no sólo a los frutos, sino ramas, hojas, e incluso aquellos productos que surgen del fruto procesado (“fruto de la vid”).

“Justicia” en este caso: “aquello que se hace de manera justa, recta, conforme a la voluntad de Dios.

Uniendo todo esto, el pasaje quedaría así: “El que suministra y organiza la semilla del que siembra, y el pan del que come, suministrará y organizará vuestra semilla, y hará crecer la descendencia de vuestra justicia.”


Los versículos 6 y 7 hablaban acerca de sembrar y cómo se debe sembrar, aquí se nos dice que quien da la “semilla” es Dios y que, además, es Él quien la hace crecer. En estos versículos se nos muestra que no está en nosotros obtener la semilla ni tampoco hacerla crecer, estas son tareas de Dios, lo que estos pasajes muestran es que nosotros debemos “sembrar para bendición.” No se trata de cuánto sembramos sino de con qué actitud sembramos; y si sembramos con la actitud correcta, Dios extenderá Su gracia más allá de la medida, para que tengamos todo lo necesario, en todas las cosas, para realizar toda acción benéfica y recta, o sea, toda obra que proceda de Su voluntad.

Dios distribuye adecuadamente la semilla entre sus servidores, no todos tenemos la misma clase de “semilla”, o sea, no a todos se nos encomienda la misma tarea. Pero si plantamos adecuadamente esas “semillas” que Dios nos da, si hacemos correctamente aquello que Él nos da para hacer, Él se encargará de que esa “semilla” eche raíces, y le crezcan ramas y troncos y hojas, y que dé fruto y que ese fruto sea benéfico y produzca más semillas.

1 Corintios 3:6-9
(6) Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
(7) Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
(8) Y el que planta y el que riega son una misma cosa [porque son UN CUERPO en Cristo]; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
(9) Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.

Este es un concepto similar: hay quien planta, hay quien riega, no todos tiene la misma labor. Lo importante es que cada uno haga la tarea que se le encomendó, con la actitud correcta, para en el futuro obtener la recompensa que corresponde a su labor.

En conclusión: el diezmo como ley ya no está vigente y no debiera enseñarse a diezmar a los cristianos, ni mucho menos exigir un diezmo. Hoy en día, Dios requiere de nosotros contribuciones y ofrendas voluntarias, de corazón, que sean el resultado de estar bendecidos y desear bendecir a otros. Dios no le exige a una persona que tiene “lo justo” para vivir que dé de su dinero si no quiere darlo, aunque honrará su actitud si, de todos modos, decide dar. Lo importante en estos tiempos no es la CANTIDAD sino la CALIDAD de lo que se da. Por otro lado, hay que tener en mente que si bien el dinero es muy importante en nuestras vidas y es fundamental para sostener una organización, y las actividades de una congregación o el trabajo de ciertos servidores “full time,” no es lo único que podemos o debiéramos dar. Podemos dar de nuestras habilidades, de nuestro tiempo, de nuestro conocimiento, nuestra alegría, nuestra fuerza, nuestro entusiasmo, y cualquier cosa que Dios nos haya dado para sembrar.

Por lo tanto, es mi consejo y exhortación a los lectores cristianos que examinen el terreno sobre el cual siembran a través de la Palabra de Dios escrita y a través de la oración, pidiéndole sabiduría e inteligencia para actuar a Dios. Si deseamos aportar para Su obra lo mejor será que le consultemos a Él qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo, no sólo con respecto a nuestro dinero, sino en todas las actividades de la vida. Cuando el cristiano aprende correctamente sobre el amor y la gracia de Dios y va creciendo y madurando espiritualmente, el dinero que tiene demás será un fruto que sólo caerá de maduro, sin necesidad que nadie se lo arranque antes de tiempo.


Pablo Pereyra




Nota: si desea estudiar más profundamente acerca del diezmo bíblico recomiendo la lectura del libro “The tithing dilemma” (El dilema del diezmo) de Ernest Martin (disponible "on-line" en: http://askelm.com/tithing/index.asp. También recomiendo leer el artículo “diezmar vs. dar,” publicado en http://www.truthortradition.com/spanish/modules.php?name=News&file=article&sid=40
Denunciar
0
Respuesta por EFRAIN (Experto, Mensajes: 130)
29/12/2010 09:18 PM GMT
veo q no se siguio opinando sobre este tema tan interesante,sera por que es suficiente con la explicacion q se dio?yo creo que si!estoy 100%de acuerdo contigo Pablo,
Denunciar
0
Respuesta por David (Experto, Mensajes: 252)
29/12/2010 10:02 PM GMT
También de acuerdo con usted, Efraim, solo que no creo que esta pagina debía de utilizarse con fines predicativos solamente, sino, que la persona que expone un tema, debe de ser menos extenso, y dejar así que otros opinen. Si se analiza, este tema no fue expuesto con fines de discusión o debate, y mucho menos el de la argumentación. Incluso la persona que expuso, solo visitó este foro ese día. Yo le preguntaría, sin que creyera que existen perjuicios de ningún tipo; ¿Cuantas horas de predicación le entregaste a la Wact Tower por elaborar este tema? ¿Estuviste dispuesto a escuchar argumentaciones contrarias? \nDavid
Denunciar
0
Respuesta por EFRAIN (Experto, Mensajes: 130)
30/12/2010 06:20 AM GMT
MMM tienes razon David no se dio lugar para opiniones,anque es muy completo el tema , hubiera estado bien que todos hubieramos podido opinar,ya que es un tema interesante y poco tocado,esperemos que se reabra y asi poder opinar todos al respecto.
Saludos David
Denunciar
0
Respuesta por David (Experto, Mensajes: 252)
30/12/2010 02:07 PM GMT
Bendiciones para ti, Efraim.
Por cierto, tienes un nombre de una trascendencia profética enorme. ¿Es de nacimiento, o de fe?
David
Denunciar
0
Respuesta por selvio (Novato, Mensajes: 4)
11/11/2013 06:45 AM GMT
Malaquias.3.9-12. Este es la cita bíblica más famosa usada por pastores manipuladores de la grey de Dios, con este verso se presiona al pueblo para que lleve los diezmos a la iglesia, pero no se la enseña la verdadera Teología Del Diezmo, el cual en su principio estuvo como único fin el tender la mano a los más pobres en Israel y a los extranjeros que habitaban la tierra prometida, a los levitas le tocaba una porción de dicho diezmo y nunca todo el diezmo, los pastores que mediten en el uso que le dan a este, no todo el diezmo es para los pastores.
Denunciar

Debes iniciar sesión o registrarte para votar

( click en este cuadro para cerrar )

No puedes votar elementos creados por ti

( click en este cuadro para cerrar )

Haz agotado tus 20 votos para 24 horas

( click en este cuadro para cerrar )

Debes tener +10 de Reputación para votar

( click en este cuadro para cerrar )

Debes iniciar sesión o registrarte para denunciar

( click en este cuadro para cerrar )

No puedes denunciar elementos creados por ti

( click en este cuadro para cerrar )

Haz agotado tus 10 denuncias para 24 horas

( click en este cuadro para cerrar )

Debes tener +10 de Reputación para denunciar

( click en este cuadro para cerrar )

Ya denunciastes este elemento

( click en este cuadro para cerrar )

Motivo de la denuncia:

 
 
 
 
 

Publicar nueva respuesta

No has iniciado sesión. No puedes publicar temas o respuestas. Por favor inicia sesión o registrate para poder publicar.
 
TuReligion.com le ofrece información sobre las diferentes religiones, iglesias, Dios, Jesucristo, foros de debate sobre temas religiosos y más ...
TuReligion.com © 2010